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Mostrando las entradas de enero, 2015

Neruda

Antes de amarte, amor, nada era mío:
Vacilé por las calles y las cosas:
Nada contaba ni tenía nombre:
El mundo era del aire que esperaba.

Yo conocí salones cenicientos,
Túneles habitados por la luna,
Hangares crueles que se despedían,
Preguntas que insistían en la arena.

Todo estaba vacío, muerto y mudo,
Caído, abandonado y decaído,
Todo era inalienablemente ajeno,

Todo era de los otros y de nadie,
Hasta que tu belleza y tu pobreza
Llenaron el otoño de regalos.
Me vestí de olvido y lancé tu nombre cuesta abajo para olvidar que fui para ti llamarada... aliada incansable de tus sueños.

No hace mucho me tuviste en tus brazos hoy en cambio, caen inertes, por ello, guardo caricias y sueños en un viejo baúl renaciendo mi piel sin tus caricias

No preguntes siquiera, porque ya no te necesito, me acostumbraste al glaciar de tu sangre secando el manantial de mis deseos ya no duele, ni lucho por salvarte. ¿o si?

Me cubro de astuta indolencia cuando te pienso porque eres la sombra de lo que fuiste, la palabra muda que queda olvidada arrinconada como piedra del camino…