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Mostrando las entradas de junio, 2014

Pretendiente

Quiero que tu lengua desenfrenada y pervertida, invente un decálogo de pasiones, que me lleve por caminos dulces, sin destino… Quiero unir mi piel con tu horizonte, sentir tus laderas que me llaman sedientas, como un fuego, como un poema escrito en mí, en esta noche tuya y mía, en que mi cuerpo mudo,  se abre a la delicada urgencia de este amor, hasta morir, en partes iguales, al vaivén de nuestras olas. Habitas mis quimeras en el sueño encantado de esta noche, en naufragio lírico de un poema… 

Fragmento de El amor en los tiempos del cólera, Gabriel García Márquez

… y el corazón le saltó en astillas cuando vio a su hombre tendido boca arriba en el lodo, ya muerto en vida, pero resistiéndose todavía a un último minuto al coletazo final de la muerte para que ella tuviera tiempo de llegar. Alcanzó a reconocerla entre el tumulto a través de las lágrimas de dolor irrepetible de morirse sin ella, y la miró por última vez para siempre jamás con los ojos más luminosos, más tristes y más agradecidos que ella no le vio nunca en medio siglo de vida en común, y alcanzó a decirle con el último aliento: —Sólo Dios sabe cuánto te quise.
Puede que un día tu memoria olvide mi nombre, o puede que los pensamientos más bellos que en tu corazón nacieron, fluyan por mí en tu noche de amor.
Podrás dejar atrás el pasado… pero jamás podrás alejar de tu mente, la tristeza por mi amor ni por estas letras, cargadas de ternura y pasión, porque quedarán tatuadas
para siempre en tu corazón.
El amor con todos sus atributos y en todo su esplendor. Sentimiento de calor que crea, a pesar de estar rodeado de las peores tormentas, es ese  sentimiento de estar pintando un cuadro con colores nunca antes vistos, por el cual somos capaces de hasta mover montañas y que al mismo tiempo nos hace sentir que ya hemos alcanzado su cima. El amor nos convierte  en soldados, dispuestos a luchar en cualquier guerra, nos invade y nos hace fluir el coraje por las venas, nos crea una voluntad de acero y al mismo tiempo nos vuelve tan ligeros que nos da alas!
En cada gemido, en cada suspiro, y en silencio, beso la consciencia que nos alumbra, los momentos que nos unen, cuando por las venas cabalga desbocada, la pasión de este volcán que inunda mis sentidos. Un beso envío a buscar a tu boca, besándola, amándola… te deseo, y desato el ruido de esta pasión.
Sonreí contigo un día bajo el tronco de aquel árbol desnudo, pegada a ti, sentí el calor exacto, el amor perfecto…
Nuestras ropas caían, como las hojas del árbol,  desnuda entre tus brazos, como rama que espera el alba, me condujiste a tu cuerpo, con manos suaves y tierno aliento… me abracé a ti, y después de aquellos besos, todo fue sueño, amor sobre fuego,  hojas flotando al viento, que al caer, crujían bajo nuestros cuerpos desnudos.
Y te sentí al norte, al sur, pero gozoso, indefenso, y rendido a mi cuerpo.
Quiero ser amor aunque sólo sea esta noche, que no tengas ningún reproche, quiero sentir tan solo suspiros, caricias…deseos.
Abrir las puertas a tu corazón, alimentar el dolor, quiero ser algo más que un recuerdo en tu cama, y cuando las palabras no alcancen, me entregaré a tu sentir, y te haré morir de emoción.

CASI NADA...O TODO

 …por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sana que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación, al menos la sensación, de que empiezo a entender un poco de esto llamado vida. Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores …
Tú y yo, bailando la danza del amor, abrazando nuestros cuerpos, desbordados de caricias, sin espacios, sin medidas, volando en libertad.
Tú y yo, bailando nuestro tango, al compás de los sonetos de fuego, entre pasiones desatadas, latidos incontrolados y la locura del deseo.

Bésame sólo un poco, sólo por un momento. Tócame solo un segundo, solo con el roce de un dedo. Llena  mis sueños si duermo, la realidad si despierto. Respírame, sólo por un momento, el suficiente para dejarte un rastro sin par. Siénteme por un instante tuya. Y haz de ese instante la memoria más bella de tu álbum. El recuerdo más cálido de tu mente

....

Me desnudas con tus manos mientras vas acariciando mi cuerpo, y el sudor resbalando por mi piel.
Tocas mi cabellos mojados, el silencio se convierte en suspiros, me voy dejando llevar por ti.
Vas recorriendo la playa de mi cuerpo con tu aliento y con tus labios, desviando al mar con tu mirada.
 ...sobre sábanas revueltas la desnudez de nuestros cuerpos. Despierto al amanecer sedienta de ti, sin desear nada más. Te miro mientras aflora a mi piel la indecencia de mi deseo. La incandescente lujuria hace vibrar todo mi ser. En tus brazos, me entrego al furor del deleite redoblado. Quiero pertenecerte, se desvanece la memoria de pasiones acabadas en la unión de bocas ardientes, comienza nuestra historia...
Rasgo las alas que me prenden, y me hacen ser un ángel. Me libero de la prisión de los sentidos y suelto las amarras en las palabras que  escribo.
Me guío por los caminos de la emoción y  en cada gesto, salgo  del sueño que me envuelve y grito al silencio que te siento, aquí en mí,  te invento.
En las palabras, un gemido, en el mirar una suplica, en la piel el deseo, estás en cada sentido, en cada caricia, en cada beso.
Hay una verdad  que sólo conoce quien posee la llave de mi alma, una verdad liberada y confesada como aliento vital en los oídos. Hay un sentimiento que lleva el nombre que en mis latidos musito, aquel que está a mi lado en mis sueños y amanece palpitante en mi, muy dentro. Hay una mirada que me intimida con sólo rozar mis pupilas y se propaga hasta diluviar empapándome de dicha, y yo, silenciada de palabra y cegada de mirada encuentro la vida en el hondo clamor de la plenitud de tu ofrenda... porque hay un lenguaje carnal que nadie más que tu  me ha enseñado...


Mis labios aprenden a leer de los tuyos aquello que no se pronuncia, aquello que sólo resuena tras el eco incesante de los latidos, como el temblor que me recorre al sentirte, en respuesta a los juegos cuando me haces parte de tus dominios.
Dócil como  ligera seda que se entrelaza en tus dedos.
Delicada como joya que reluce  incrustada en el corazón de tu deseo. Vestida para tus ojos me presento, me cincelas mansamente con caricias y me das entre suspiros un nombre nuevo, un nombre que queda en mi memoria y que al cerrar los ojos me retrae siempre a ese momento contigo.
Tus besos de licor recorren mi piel explorando sin límites el sendero de mi cuerpo.
Tu húmeda lengua se funde con la mía, insaciables nuestras bocas van bebiendo del elixir del deseo.
Nuestros besos van explorando sin fronteras, perdiéndose en el laberinto de nuestros sentidos

Padre.

A mi querido padre, puro del alma, oro y plata de mi vida. El encanto y riqueza del alba de mi niñez, no olvido tu cariño, tu amor, tu canto, tus versos de palabras sencillas.
Primavera, otoño, mis dolores tu sufrimiento, mi primer profesor, mi astro, luna que me iluminaba y me sigue iluminando desde donde quiera que esté.
Mi camino, tus huellas de estrella, lirio de mi espíritu, mi guía, mi lucero de luz, tu risa, tu mirada, tus besos, tus abrazos, rosas, flores de mi ser, tu río, agua divina.
Bendigo padre, tus virtudes, tu alma, pureza de camelia, alegría de mi existencia, tu fe, lira del amanecer, tu voz serenada de placer. Ramillete rosa azul, canto de pájaro rojo, canción del atardecer.


Quisiera que el beso fuera como ave, que volara sobre el mar o cerros distantes. que volara por ciudades para llegar donde estuvieras, que ese beso pudiera acariciar tu frente o quedarse en tu mejilla un instante.
Viejo amigo, fiel compañero quiero expresar mis sentimientos, sin embargo no puedo.
Un beso dice tantas cosas en hermoso silencio.
Quisiera padre querido colmar de infinitos besos la imagen de tu retrato porque tú..., porque tu ya estás muy lejos... !!




 ...y es que siempre estás en mí, en cada verso de mis poemas, en mis palabras y en mis silencios, en mis días y en mis noches, en mis sueños y en mi despertar, en cada uno de mis poros y lunares, bebiendo cada sorbo de mis besos, paseando tus dedos por mi cuerpo.
Y es que siempre te llevo en los latidos de mi corazón que te van pronunciando mis verbos.

En Paz

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida, porque nunca me diste ni esperanza fallida ni trabajos injustos, ni pena inmerecida; porque veo al final de mi rudo camino que yo fui el arquitecto de mi propio destino; que si extraje las mieles o la hiel de las cosas, fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas: cuando planté rosales, coseché siempre rosas.
...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno: ¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé sin duda largas las noches de mis penas; mas no me prometiste tan sólo noches buenas; y en cambio tuve algunas santamente serenas.
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz. ¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!
Te dibujo con mi silencio cuando te invento, me pierdo en la mirada cuando te pienso, te respiro en el aroma de mi soledad, cuando tu perfil se dibuja en mis pupilas.
Eres la caricia que alimenta mis momentos, el eco que mece mis días, el hielo derretido en los minutos, las palabras que laten en cada segundo.
Eres mi noche bañada en la luz, la brisa que acaricia la mañana, el fuego que abrasa en la oscuridad, hierves mi alma y mi almohada.

Me gusta que....

Quiero que esta noche, me toques suave, despacio, que no guardes nada, que te sientas ardiente, excitado,desenfrenado, como tú sabes hacerlo... Me gusta que te guste, verme altiva, desnuda, envuelta en una sábana, que recorras mi cuerpo, y caigas al fin, sobre mi, ahí, donde tan tuya me siento entre nubes viajeras... Y sólo un deseo, que pronuncies mi nombre al alba. Quiero que mi boca te lleves prendida, serás el causante de esta marejada lunática… No me cubriré, con nada, y te invito a que vivas donde ruegas, pides, y das sin cesar, pero… no le digas al alba que me amaste, ni al viento de la noche que te amé, lloraré de alegría contra tu sombra dormida, en esta almohada de mi noche…
No tienen idioma, ni memoria, pero busco tus manos con anhelo, las que provocan a mi cuerpo desnudo, las que tocan a mi alma callada.
Tus manos esculpen mi deseo, paseando por mi piel, deshojándome entre caricias, surcando en cada esquina, hasta la madrugada de mis sueños.
Tú, que respiraste en mi pecho el camino de los sueños,  que sembraste de rosas las vigilias conquistadas,  que abrigaste mi silencio  y me guardaste entre tus labios… 

Tú, que arropaste mis miedos  y los dejaste ir con el viento de la tarde… 
Tú, hacedor de mis suspiros,  alondra de mis días,  fuego y semilla,  lluvia y raíz,  canto y cielo… 
Tú… anclado en mi mar,  te declaro mi puerto y mi horizonte.
La distancia se interpone a nuestros cuerpos, pero mi mente nocturna, febril... me lleva hasta tu lado.
Brilla la luna, que ilumina el campo de mi cama, silencio y soledad, que claman por tu ausencia.
Intento tocarte, mecerte, hacer tuya mi vida, dedicarte poemas, con mano desfallecida… mientras las tuyas suaves, tímidas y osadas,  corren lentas, rápidas... por donde yo quiero que vayan
No hace falta que deshoje el interior de mi silencio en tu mirada. Ni hace falta que te muestre la agonía que me viste  cuando faltas.
Sólo quiero regalarte este beso que he tejido  en mis mañanas, la caricia que he inventado al evocarte, el misterio de tu risa y la sombra de tus labios, y un poquito de este sueño que me envuelve  y que me atrapa.  Sólo quiero regalarte un recuerdo que no acaba.
En esta noche larga, de tormentas inventadas, que apaciguan el alma cuando se ama,  tú eres testigo al alba, cuando las estrellas dicen hasta mañana…
Se terminan los atardeceres,  la sonrisa en mi cara, la alegría de mi alma,  y la pasión que siento...son ruecas de amor infinito, en suspiros gigantescos de pasión.

NOCTURNA

Me robaste un beso dulce, pensado... que dejó mi boca ardiendo,  y en esa caricia, mi cuerpo tembló al rozarte.
Sentí tus manos deslizarse por mi cintura, acaricié tu corazón y en tus brazos, disfrazada de deseo, me deshice suavemente de mi timidez.
Besé con ansia el susurro que salía de tu boca... besos empapados de fuego, que interpretaban sin prisa sobre mi cuerpo una preciosa melodía.  

Llegaste hasta mi alma, te encendiste en mí,  me llevaste a la locura, a la pasión derramada  sobre esta sinfonía nocturna que nuestro amor componía.
Aborto y “existencia legal” de la persona.  Hernán Corral
Uno de los puntos fundamentales sobre los que gira el debate sobre la despenalización o, mejor dicho, legalización del aborto en Chile es la del estatus jurídico del concebido. La cuestión consiste en si éste es persona, y por tanto sujeto de dignidad y derechos, o más bien un ente biológico, una masa de células, una cosa que, aunque valiosa por la potencialidad que entraña, no es titular de derechos. Para negar la calidad de persona se suelen citar las disposiciones del Código Civil que regulan la “existencia legal” de las personas naturales. Se arguye sobre la base del art. 74 que dispone que “la existencia legal de toda persona principia al nacer”. De aquí se concluye que la persona, para el Derecho, comienza con el nacimiento, no con la concepción ni con la gestación. Es efectivo que los viejos tratados y manuales pueden llevar a pensar en que ésta es una lectura correcta de las disposiciones de…
Trasnochaste mis sueños enredando tus miradas ocres bajo la almohada.

Me acostumbraste a desempolvar  las grietas del alma  con tu lluvia azul,  estremecida de viento,  revestida de tu cuerpo,  fluyendo entre besos  y bailando el deseo  entre tus dedos.
No hubo amaneceres, solo lunas cantando tu luz,  iluminando el vaivén  de las olas  en nuestra piel.
Me atrapaste en una estrella  y ahora titilo  abrazada a la senda  que dejaste olvidada en la clara noche  del amor.

Tú, que respiraste en mi pecho el camino de los sueños,  que sembraste de rosas las vigilias conquistadas,  que abrigaste mi silencio  y me guardaste entre tus labios…

Tú, que arropaste mis miedos  y los dejaste ir con el viento de la tarde…
Tú, hacedor de mis suspiros,  alondra de mis días,  fuego y semilla,  lluvia y raíz,  canto y cielo…
Tú… anclado en mi mar,  te declaro mi puerto y mi horizonte