Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de abril, 2014
Tus manos van grabando mis pechos tejiendo, latido a latido, tus sueños húmedos.
Nuestras bocas gritan deslizarse por nuestras pieles, llenando el caudal de nuestros ríos.
Y te pierdes en mi piel, y yo entre tu cuerpo, y la noche comulga en su desnudez..
Tu mirada recorre mi cuerpo, penetra en mi piel embelesa mis sentidos, mientras... yo deseo abrazarte... con la fuerza de mis palabras con la sonrisa de mis labios, con la humedad de mis poros con la cercanía de mis caricias con el susurro del silencio.
Y deseo besarte... con la pasión de lo prohibido la entrega del deseo la tentación del morbo, las ansias salvajes del pecado.

Y tú con tu mirada vas llenando de caricias todos los senderos de mi piel desnuda hasta mecerme en la inmensidad de tu océano
...letras que tejen de una en una... sombras,  ausencias,  silencios.
Mudos recuerdos, palabras ahogadas... vacías, vagas, confusas.
Sentimientos difuminados melancolías oxidadas...  acartonadas, negras, espesas.
Cuando somos un mismo latido y volamos por este mundo de libres susurros y suspiros, dejamos de ser la espera ansiosa para convertirnos en deseo infinito. Aprendiendo a ir más allá del lenguaje de los dedos, nos despojamos de prejuicios arrasando con excelsa dulzura los alborozados sentidos. Con nuestro fuego avivamos cada espacio vacío, encendiendo la hoguera  de lo prohibido yo en tus brazos, tú en los míos. Porque alada es la esencia más pura cuando la noche se diluye ante el dulce gemido del placer tacto a tacto… piel con piel... como una primera vez. Nos fundimos entre el deseo vivo, yendo hacia senderos desconocidos, embriagados por la noche y perdidos en un paraíso que es sólo tuyo y mío.
Mis alas se agitan con la suavidad que se agita el deseo en mi cuerpo y mi corazón lo hace  de la misma manera, acompaña mis sentimientos. El colorido de mi atavío embellece la fragilidad de mis movimientos, cuando danzo entre flores perfumadas, a la luz del sol en días de primavera. Y en la crisálida de mi intimidad me cobijaré serena para sentir tu esencia, llena de vibraciones, que recorrerán de extremo a extremo cruzando mi piel. En mi vuelo suspenderé el tiempo como se suspende el roce al amar, desafiando mi cuerpo libre la brisa ligera entre el ensueño de la humedad matinal. Como mariposa que revolotea en tu jardín,  reflejaré la delicadeza de mi vuelo en tu mirada, y  ese dulce  néctar que bebo lo hago parte de mi alma.


Aferrada en mis pensamientos
en el paseo de mis sueños,
resuena la voz de tus palabras
con gotas escritas sobre mi piel.

Lluvia que resbala por mi cuerpo
trastocando mi silencio,
me voy acercando a tu lado
para ser tuya en la distancia.

Escucho el susurro de tus palabras,
es la lluvia que me habla,
regazada a mi cuerpo
empapando mis pupilas.
Te espero aquí, dispuesta a cualquier juego prohibido, “desnúdate” me dices, quieres ver mis rasgos naturales, y me siento en tu tacto, revestida de tu aroma, de tus temblores...
Despreciando la lógica, se muere mi coherencia, me ato a ti, yaciendo inmóvil, mientras tú, perdido en los rincones de mi cuerpo, arropando la pasión que duerme en estas sábanas…
Somos más nosotros que nunca. Sensual, desafiante, muy mujer, muy loca, y tan tuya… que aunque alguien te esperara esta noche… no te irás, hasta que yo te deje ir, porque no soy buena en eso de compartir amor...
Te espero aquí, dispuesta a cualquier juego prohibido, “desnúdate” me dices, quieres ver mis rasgos naturales, y me siento en tu tacto, revestida de tu aroma, de tus temblores...
Despreciando la lógica, se muere mi coherencia, me ato a ti, yaciendo inmóvil, mientras tú,
perdido en los rincones de mi cuerpo, arropando la pasión que duerme en estas sábanas…
Somos más nosotros que nunca. Sensual, desafiante, muy mujer, muy loca, y tan tuya… que aunque alguien te esperara esta noche… no te irás, hasta que yo no te deje ir, porque no soy buena en eso de compartir amor...
Una mano tuya está subiendo por mi cuello, tocando detrás de mi oído, enredándose en mi pelo suelto... y yo la busco con mi boca: rosa recién abierta, recién amanecida.
La otra atrapa mi nuca, reteniéndome sin forzar absolutamente ningún área de mi voluntad entregada.
Tus ojos oscuros, me están hablando  en un silencio desquiciado de pasiones, mientras un vaho imperceptible y conocido, nos humedece y nos obliga a permanecer unidos, y tu pupila urgente y soñadora, recorre las veredas de la pasión  con deliciosa premura.
Tu boca...  ,bendita sea tu boca,  pegada a mi oído antes, destilando sus sonidos; y el beso húmedo  que de ella ahora emana, es un profundo secreto que en mi confías, y mi excusa perfecta para seguir este viaje embriagante de los sentidos, que no quiere, porque no puede, detenerse ahora.

Gabriel García Márquez

Si alguien llama a tu puerta, amiga mía,
y algo en tu sangre late y no reposa
y en su tallo de agua, temblorosa,
la fuente es una líquida armonía.

Si alguien llama a tu puerta y todavía
te sobra tiempo para ser hermosa
y cabe todo abril en una rosa
y por la rosa se desangra el día.

Si alguien llama a tu puerta una mañana
sonora de palomas y campanas
y aún crees en el dolor y en la poesía.

Si aún la vida es verdad y el verso existe.
Si alguien llama a tu puerta y estás triste,
abre, que es el amor, amiga mía.



Lo que evoca la media luz de un farol, notas lejanas de un piano que atraviesan la oscuridad y las sombras, música celestina que me incita a embriagarme con el licor alucinante de la noche, mis manos  le hacen el amor al papel y a la pluma, fecundando utopías y anhelos, engendrando canciones y poesía que emergen sutiles de cada gota de tinta que es vertida.  Lo que evoca el suave rumor de la brisa nocturna en la ventana, gotas de lluvia que frenéticas desertan del azul del cielo, sinfonía otoñal de hojas y viento, compases audaces que despiertan aquello que pernocta dentro de mi corazón y mi cuerpo, que impetuoso quiere levantar la voz y escribir en el sol y en el tiempo todo lo bello que le dictan sus deseos y sus sueños.  Lo que evoca el murmullo silente de las olas, que somnolientas yacen en el lecho espumoso de la marea baja de la medianoche, el perfume salado del océano que enloquece mis sentidos del gusto y del olfato.  Lo que evoca la luna llena en el firmamento taciturno de la no…
Se la boca que esboce humedad más allá de la comisura de mis labios. Se agua en el mar de mi pasión viajando por la corriente que te lleve a mi interior. Se el fuego ardiendo en el que te condenaré con placer. Se el ardor bullente desde mi piel para en cada palabra permanecer. Se con delicadeza y sin torpezas las manos curiosas y ansiosas por descubrir todo en mí. Se el susurro que provoque ese escalofrío desde lo profundo de mi ser. Se tan sólo un momento, pero intenso agitando mi latir. Se simplemente tanto como te pueda sentir.
Quiero que seas el reflejo de mi espejo para que tus ojos me acaricien. Quiero que vistas con tus húmedos besos mi piel desnuda hasta bañarme de placer. Quiero hundir mi cuerpo en tus labios, mecerme en tu regazo, quiero escalar tus entrañas hasta besar tus dedos y tus pies, quiero regalarte mis instantes eternos para que contemples el amanecer de mi cuerpo.
La espesura de la noche esconde entre su negro manto, sueños que atraen con indefinidas formas y siluetas difuminadas, es el encanto de lo prohibido, la tentación latente del éxtasis desplegado cuando se posa sobre nuestros cuerpos. El sentir excitado, trazado en el desliz, piel sobre piel, que nos eriza al primer leve contacto y nos lleva a descubrir más allá la magia dulce en caricias vestidas de erotismo que por el aire llegan. Caricias destinadas con suave encanto a cada poro que suspira infranqueable a otras manos y que en nosotros caen como seda,  buscando apagar y avivar al mismo tiempo la sed  que emana de nuestros anhelos y se convierte en el objeto de nuestro deseo. Ese deseo hecho eco en el estremecimiento que se multiplica, siendo rumor que nace en las entrañas y se hace ganas  ebullendo cuando el instante se vuelve descontrol pasional de dos, un luminoso momento en que nuestras bocas se reconocen  y buscan ser demora, para no abandonar el aliento de los besos  que a los l…
Despiértame envolviéndome en tus brazos, susúrrame al oído palabras que me quemen, explotemos en placeres ocultos, traspasemos las barreras sin fronteras, disfrutemos de amaneceres cálidos, rompamos  las sábanas con nuestra pasión, bebamos del aroma de nuestra piel, que nuestros cuerpos se estremezcan de deseo, devorándonos a la plena luz de nuestro amanecer.
Culpo al viento, a ese viento que respiro peligrosamente entre el perfume ligero de la noche y no me abandona al sigilo de los sueños sin robarme antes los últimos instantes de cordura. Lo culpo de la visible agitación en mi pecho cuando inesperadamente te acercas y me induces sin pesar a los deseos, trazando el camino que sigo sin saber que me atrae y me lleva al mismo tiempo. Lo culpo  además de la tibieza de mi desvelo y de todas las palabras que por nadie escribo, cruzando silencios suspendidos  entre las miradas que se hablan. Lo culpo que así todo cobra sentido, que así todo comienza, cuando al fin ves mis adentros y dibujas en mis mudos labios un beso delineado con tu dedo. Lo culpo  de que tu mano me acaricie  creando relieves en el aire y también  de que la única realidad cierta sea la que explica mi sonrisa.
“Era muy impresionante ese fuego como yo lo vi el día que llegué, parecía el fuego del infierno. Pero más impresionante todavía es la solidaridad de los jóvenes que había, luchando contra ese fuego, luchando contra ese infierno”, Ernesto Cardenal, poeta. (15-4-2014).  La solidaridad nace del ser humano y se dirige esencialmente al ser humano. La verdadera solidaridad, aquella que está llamada a impulsar los verdaderos vientos de cambio que favorezcan el desarrollo de los individuos y las naciones, está fundada principalmente en la igualdad universal que une a todos los hombres. Esta igualdad es una derivación directa e innegable de la verdadera dignidad del ser humano, que pertenece a la realidad intrínseca de la persona, sin importar su raza, edad, sexo, credo, nacionalidad o partido. La solidaridad trasciende a todas las fronteras: políticas, religiosas, territoriales, culturales, etc., para instalarse en el hombre, y hacer sentir en nuestro interior la conciencia de …
Instinto, el impulso primario que en mí  habita, cobijado en mi  fragilidad y develado ante la mirada de quien me conoce bien. Ojos despiertos en la viveza de mis ganas por saborear el más leve roce que alimenta mi fascinación. Yo te puedo  asegurar que nadie antes me acarició por dentro. Eres el alfa en mi mente y en mi cuerpo, contigo siento que voy hasta el infinito al sentir arder las yemas de tus dedos tocando la seda de mi sueño, redescubri algo que pensé ya se había perdido  para siempre. Yo te puedo  asegurar que en mi laberinto nadie antes encontró el camino.



Siento tus besos que abrigan mi cuerpo, tu mirada que arde en deseo de penetrar mis sentidos,  tus manos traviesas ansiosas por esculpir mi contorno. Te espera mi piel para que  le dibujes caricias con tus labios sedientos, para que rellenes mis poros de la humedad de tu boca y bebas el elixir del placer. Cómplices tú y yo... tu deseo... mi deseo... nuestro deseo...
Los periodistas ..., intentando, como sea, sacar más lágrimas de gente seca por dentro. Hombres y mujeres humildes, pobres, de esfuerzo, que lo han perdido todo, absolutamente todo. Años de sacrificio arrasados por el fuego. Unas lágrimas, un llanto más. Tortura sicológica sin piedad. La deshumanización. Mirar desde la vereda y obtener réditos efímeros. El criterio, la empatía, la ética son únicamente conceptos. El llanto compungido es su verdadero fin. La meta. El logro. La “misión informativa” conseguida. El sueldo bien ganado. La miseria del hombre.

CHILE SE LEVANTA... OTRA VEZ

En los últimos años han sido frecuentes y merecidos los elogios a Chile por la sabia conducción de su democracia y su economía. Eso es mérito, en gran medida, del carácter humilde y práctico de un pueblo que se ve ahora frente a uno más, de los grandes retos de su historia.

La laboriosidad de los chilenos es prototípica en América Latina. El respeto mundial a Chile y la presencia de sus ciudadanos en áreas de responsabilidad internacional excede con mucho al peso que el país tiene por tamaño y población.

En América Latina a veces los chilenos producimos más envidia que admiración. Nuestros vecinos argentinos, nos han ignorado por décadas, Perú y Bolivia que no han superado el rencor de conflictos pasados.

Las cualidades del pueblo chileno son capaces, sin embargo, de resplandecer por encima de todas las dudas. El valor con el que combatimos  la dictadura sólo es comparable al virtuosismo con el que la liquidamos. Nuestra  capacidad para conciliar razas, ideas y credos es u…
La felicidad es...  un instante fugaz y pleno, es verme reflejada en tu sonrisa, sentirme protegida en tus abrazos, vibrando mi cuerpo desnudo  al compás de tu mirada.  La felicidad es...  un viaje hacia el bienestar, olvidando en unos momentos la desdicha, es el trayecto hacia un mundo satisfecho, es el compartir canciones, sueños, palabras, sonrisas, silencios, deseos. La felicidad es...  un vuelo al renacer, es sentir el reflejo de la luz, es la sensación de plenitud, es una cosquilla en el corazón, es el amor, la paz y la libertad.
No existe el tiempo de silencios breves sólo el vértigo del jadeo sufriendo lo indecible, en el simultáneo juego de mirarse sin los ojos, de buscarse sin tocarse, de pensarse por el aire para olerse. No existe el tiempo en el palpitar de nuestros cuerpos dementes, atornillados, demoliendo en cada embestida  un gran hervidero de alas hasta el núcleo del roce. Diseccionando con exactitud cada gesto para enfrentarnos cara a cara con la atracción de esta dulce y obscura pasión, confesándonos los pensamientos más impuros más allá de la articulación insinuante de las bocas que arden de sequedad por gemir, sentir y no poder decir sufrir por sentir cuando la mente traiciona y se pierde  ante la sierpe provocadora y yo, sin poder reaccionar  inmóvil, perdida, tan sólo suspiro, y tu te detienes a sostener el aliento en el precipicio de mi boca mientras me sientes morir bellamente en tus oídos, pero agitada y tan viva ante tus ojos.


Tengo la ternura brillando en la mirada, esa ternura cobijada en las edades tempranas cuando la ilusión de un leve roce basta para agitar el corazón y despertar las pasiones, cuando las caricias se hacen parte de los juegos y descuidadas brotan con un poco de miedo, conservo ese aire de infancia, de niña traviesa en días frágiles ante lo adverso y mi corazón  guarda tesoros que el mundo desconoce.   Podrías  perderte en mis ojos y nunca querer volver como si fueran atardeceres teñidos de colores o amaneceres cubiertos de envolventes aromas, podrías trepar a mi castillo sólo para susurrarme un poema, pero ese premio será de quien merezca  mis emociones blancas de primavera. Vuelo en la búsqueda de mis anhelos  por el cielo abierto de mis sueños, abro  mis brazos al encuentro, persigo ese beso de final feliz, porque el encanto de mi sentir me hace perfecta en un mundo imperfecto simplemente por ser yo.






... y  en uno de esos bellos sueños que has guardado búscame cuando quieras, te dejaré un rastro de versos para el momento en que cierres tus ojos y te entregues al mundo detrás de ellos. Me tendrás en un susurro más allá de los desvelos, el tiempo lo marcarán tus latidos mientras te cuento al oído una bella historia de caricias sin prisa y besos de mil sabores con dulce final. Y al despertar lo harás rodeado de ese delicioso aroma con una sonrisa distinta de roce suave para tu corazón, porque hay sueños que son posibles sólo por quererlos y tenerlos. Lo sentirás si me sientes, yo me ataré a tu abrazo y respiraré, sí respiraré la fragancia  que duerme en tu almohada.
Al amanecer tu piel cubierta de rocío endulza con su sabor mi boca, tus ojos brillan con la luz de la mañana y ese brillo refleja mi mirada. Al tacto de tus manos dejo mis sueños para entrar en los tuyos y voy al encuentro de lo que habita  en lo más profundo de ti. Es el eco de tus palabras susurradas en mi oído, es el calor interno que abrigas para mi, los cinco sentidos despiertos para disfrutar tu compañía.

Detén el tiempo y permanece a mi lado reconoce mi desnudez al tacto de tus dedos, seamos un mismo instante que se repita de manera perfecta aún en el recuerdo. Déjame refugiarme entre el calor de tus brazos, deja que me pierda en tus labios, dame ese calor que mi cuerpo anhela cuando mis manos acarician tu piel. Será entonces que me volveré ese beso abrasador  para rendirte, que se evapora cuando ardes desde las entrañas y busco tu palabra que me pida ser todo en ti. Porque seremos tú y yo, y nada mas, entre caricias, desenfreno y placer y volveré a besar tus labios mientras gimo en lo mas hondo de mi ser. Entonces te robaré el alma en cada suspiro, inquietaré tu deseo y  te haré parte de mi , cruzaré tus pensamientos humedeciéndolos para encontrar la expresión máxima sólo contigo. Dame la noche más intensa de amor donde la luna sea fiel cómplice y testigo, dame mil caricias bañadas de eternidad, dame aquello que es mío y de nadie mas.
Tengo cerca de 59 años. He conocido de la felicidad extrema y de la pena horrible y cruel. He despotricado en contra de Dios y, sola, con temor, lo he invocado en rezos. He reído a más no poder y he llorado hasta secarme. He abrazado la vida con garras y uñas y he pensado en la muerte como la última salvación. He odiado a mis padres y los he aprendido a amar con una fuerza tan inmensa, que me desdobla y turba su inevitable ausencia. He pisado barro y conocido la miseria y he vivido en cuna de oro donde la indolencia gobierna. He gritado de alegría con toda mi alma hasta quedar sin voz y he llorado derrotas como una tragedia. He amado y me han amado. He leído demasiado y me iré como una ignorante. He escrito poesía y he estado en blanco. Tengo cerca de 59 años y las canas anidan mis cabellos. Envejezco cada día y vuelvo a la infancia en sueños recurrentes. He viajado y he estado estática. He conocido gente maravillosa y de la peor calaña. Aún  (espero) me queda vida. Sé q…
Tienes un aire de tranquilidad que se respira en tu nombre que suena a mar, cada vez que vienes a dejarme tu susurro es tu presencia la que así habla. Y si de ti las rimas escapan no me respondas con un poema, sólo respóndeme con tus emociones, esas emociones que sé habitan en ti. Que si mis sensaciones te llegan bañándote con dulce placer es porque tu sentir inunda tu cuerpo de sensibilidad. Estas letras son tuyas como dulces caricias esparcidas por tu piel, como besos tiernos resbalándose a la vez, cierra los ojos, siéntelas profundamente y sueña ese paraíso de dulzura y calidez.
Tu boca es mi miel, tu cuerpo mi sal, por eso mi mente no puede dejar de pensar en el placer que le da la combinación de tal... Tu saliva, tu olor que desatan la pasión mi ternura, el deseo, derroche de caricias en la imaginación. Que placer me da el imaginarte desnudo y sudando tocando cada parte de nuestros cuerpos y gozando. Llevarnos a extremos tan remotos y deseados conociendo cielos intensos de esos que nunca se han surcado, es el precio que pagamos con tanto climax encontrados por la entrega de estos cuerpos ardientes y apasionados. Tú me haces conocer esos mares agitados  y me has echo vibrar con terremotos alocados he sentido en mi piel el viento de tu aliento  y la fuerza intempestuosa de mi dulce mago apasionado.
El contoneo sensual de mis movimientos dibuja sombras en la noche, mis ojos como dos luceros guías, atentos y desafiantes a la oscuridad. Dócil y salvaje, en la mirada felina, en la lluvia serena de mis momentos, en la dulzura estimulante, en la pasión que me lleva a rozar el viento. De todo esto que percibes construye tu susurro para mí, despierta la ternura que habita dentro de mí ser, conoce de mi boca el escalofrío que me recorre la piel, deslízate por mi límite para caer entre fantasías plenas y todos nuestros sentidos en un carrusel.

Por miedo...

Tu disfraz, tu falso atuendo con el que te acuestas cada noche y te levantas cada mañana, tú mirada y tu sonrisa disfrazada, tu boca con falsa mueca.... Tú corazón en otra vida que te acobarda. Atrapado en tu propio infierno con ese fuego que te abrasa por dentro. Consumido en tu disfraz, consumido en tu mentira, consumido en tus cenizas. Perdido....atrapándote en tu propia desdicha.... sin saber como afrontar que vas a vivir con tu propia mentira.... Como olvidar a quien te hace vibrar tu alma perdida. Como olvidar el manjar de su boca, el jugo de sus labios, el temblar de sus manos cuando te acaricia... Caricias que sé esconderán por siempre debajo de tú disfraz..
Me regalas  caricias envueltas en palabras sólo amparado en ese tierno susurro tuyo que me nombra como tu dulce niña. Quiero que respires, que saborees y sientas dulces besos que mis labios dibujan para ti, como si en tu boca llovieran gotas de miel. Arrulla este sueño, yo arrullo tus deseos al menos por una mañana de un azulado día, allí por un instante a tu lado. Las aves cantarán claras melodías y pondrán la música que adorne el momento, porque en el profundo azul de tu cielo se bañan mis versos. Como delfines traviesos que se mecen confiados entre las olas, así quiero mecerme en tu cuerpo agitado apenas por el fresco aliento. Te regalo envuelto en un sentimiento, imaginando tener el privilegio, al menos por una mañana. Entro sigilosamente como brisa por tu ventana con el atrevimiento de un niño y si llego a rozar tu corazón, sólo conservame dentro.