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Mostrando las entradas de marzo, 2014
Soñar... un amanecer envuelta en caricias... una mirada que abriga... un silencio que abraza... Hierba que roza mi cara, la piel se mece en su humedad, sonrisas que mecen, y susurros que llegan. Sueños que acarician y embelesan que están vivos y acunan sueños profundos envueltos en magia  en colores de luz y de sensualidad. Sabor dulce de recuerdos añorados, caricias en la piel de tactos encontrados, aromas de esencia, momentos de vida, sueños de magia. Besos apasionados que cubren de esencia que rocían de vida. Besos abrigados que envuelven,  que saben a dulce. Ser beso fundido en otro beso resbalando humedad entre las bocas que se sienten mientras los sentidos se mecen en las almas que se miran y callan.



Cerré los ojos, sin saber que ya te soñaba despierta desde el instante en que alguna suave brisa me trajo sonidos que me hablaron de tu encanto, en ese acariciador susurro que florece de tu boca. Lo imaginé antes más de una vez viajando por tus sensaciones, pero la imaginación fue mezquina con lo real porque el gemido que roza y envuelve desde tus palabras eriza mi piel y cruza de extremo a extremo mis sentidos. Es tu aroma que se mezcla con los guiños de tu sonrisa creando la cercanía con tu magia cuando la sutileza se expande y el silencio se embriaga con la perfección que emana de tus labios. Y por medio de ellos me llevas a lugares donde el musitar de tu voz se respira como el aire, he sentido la melodía de tu alma y con ella me has tocado. Cerré los ojos y te soñé, soñé con lo que me gustaba tan cerca como te sentí, muy cerca de mi.
Mis labios aprenden a leer de los tuyos aquello que no se pronuncia, aquello que sólo resuena tras el eco incesante de los latidos, como el temblor que me recorre al sentirte en respuesta a los juegos perversos cuando me haces parte de tus dominios. Dócil como la ligera seda que se entrelaza en tus dedos.
Delicada como la joya que reluce  incrustada en el corazón de mi deseo. Vestida para tus ojos me presento como un milagro, me cincelas mansamente con caricias y me das entre suspiros un nombre nuevo, un nombre que queda en mi memoria y que al cerrar los ojos me retrae siempre a ese momento contigo.




Quiero seas de mi vida cada noche mi desvelo, el sendero por donde transitan cada uno de mis pensamientos,  el refugio preferido donde reposan mis emociones, la pasión contenida y desbordada, en mi piel ser la caricia furtiva que se mezcla con mis latidos, el deseo satisfecho de un amor sin distancia y libre en el tiempo, la dulzura que impregne cada uno de mis sentimientos, el vaivén de mis sueños en el que disfrutes perderte, ese amor imposible que al tacto se vuelve posible donde viajan sin prisa mil y más  sensaciones y deposites en mi cuerpo la ternura de tus besos en la unión de dos almas, quiero que seas mi complemento, que seas parte de mi, que disfrutes a mi lado todas tus madrugadas  y despertar en tus brazos al presentarse el alba piel con piel y alma con alma.
Quién puede pensar al sentir... al fluir? Lo natural, para mí, es eso: seguir a mi corazón; caminando sin detenerme. Mirando hacia dentro y afuera; y nunca más allá, de donde apoyo mis pies al andar. Si miro de frente, me encuentro con tus ojos, si miro hacia arriba... me elevo. Cierro mis párpados, para alcanzar al sueño; y cuando los abro, ya es realidad. Bendigo al presente, donde nos encontramos;  y no... por casualidad...
Siempre se necesita  de alguien que nos  mire a los ojos cuando hablamos, que escuche nuestras tristezas y desiertos con paciencia y aún cuando no comprenda, respete nuestros sentimientos, de alguien que  luche a nuestro lado sin ser llamado, lo suficientemente amigo como para decirnos las verdades que no queremos oír, aún sabiendo que podemos irritarnos. 
Por eso, en este mundo de indiferentes, necesitamos de alguien que crea en esa cosa misteriosa, desacreditada y casi imposible: ¡LA AMISTAD !. 
Que se obstine en ser leal, simple y justo. 
Que no se vaya, si algún día perdemos nuestro  oro y no podamos ser  más la sensación de la fiesta. Necesitamos de un amigo, que reciba con gratitud nuestro auxilio, la mano extendida, aún cuándo eso sea muy poco para sus necesidades. 
En ésta búsqueda, empeñemos la  propia alma, pues con una amistad verdadera la vida se torna más simple, más rica y más bella.
A media luz, nuestros cuerpos con su vaiven de caderas bailan al mismo compás, el fuego está en nuestra piel, nuestros cuerpos están hambrientos, saciamos el deseo. Muerdo mi almohada para evitar que se escuchen mis gemidos llenos de pasión y entrega, parecemos dos fieras salvajes devorándonos en la noche, en las sombras se dibujan nuestras poses y la luna palidece de mirar nuestro desenfreno. En las paredes retumban nuestros quejidos de esta entrega total, el deseo nos transforma, entre sábanas no existe ni verguenza, ni pudor sólo deseo y es él quien manda.
Mi cuerpo en la entrega se libera para viajar tomada de la mano con la imaginación que transporta con magia mis sentidos a un lugar lejano y anhelado. El deseo prontamente despierta entre aromas de fresca naturaleza con la complicidad del encuentro y sin espera inquieta que duela. Me dejo llevar, y todo el caudal contenido se desborda, el tiempo pierde su medida y el cielo antes gris se tiñe de azules profundos. Cuando el sol ilumina con su primer roce me acaricia cual flor en el jardín haciendo que las sensaciones guardadas fluyan por mis relieves como cascada. El vibrar de mi cuerpo escapa a mi voluntad descubriendo  con sorpresa tu esencia, sintiéndome viva  en sensaciones. La tranquilidad me acuna entre sus brazos, el espacio vacío con tu sonrisa se llena y el relajo ausente de cada noche vuelve a ser amparo con cálidas caricias.


Esta noche te tenderé mi mano, te acepto ese paseo por el mar,  olvidemos las penas y quebrantos, dicen que hay que beber para olvidar. Agua de mar te ofrezco hasta embriagarnos,  su sal nuestras heridas curará, esta noche sólo ofréceme ilusiones yo pintaré de azul nuestra amistad. y no hablaremos mas de decepciones sólo hablemos de tí,  de mí  y el mar,  celebremos que aun tenemos vida y que queda camino por andar.
Lee...  lee en mi mirada todo lo que guardo encontrando en ella las respuestas a los momentos en que las palabras son exiliadas detrás de ese silencio que amas. Abraza... abraza la calma y la ternura antes de verte enredado al vislumbrar a la fiera que oculto  por descifrar mi anhelo en el contorno de un poema. Y en ellas... en mis pupilas dilatadas, las intenciones arden transversalmente  por la sofocación que prontamente me asalta  tras la revelación de una escena intangiblemente acariciada.  Intimídame, acorrálame, llévame al extremo del ansia y haz que mi mente de vueltas, que los pensamientos se pierdan mientras todo se transforma, inquieta y seduce. Hazme el amor a través de tus ojos, que yo te lo haré con la insolencia de mi boca. 

Julio Cortázar, Rayuela cap. 7

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.  Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos b…
Atravesaste el ocaso del día para  llegar muy lejos, tendiendo un improvisado puente al pronunciar un te quiero, cuyo sonido parecía precipitado al tiempo, pero llegó como regalo envuelto de un sentimiento sincero. Humedeciste un beso que desnudo nació de tu boca depositándolo entre la marea de mis versos y mis labios fabricaron otros infinitos de dulce aliento para disipar la niebla que pudiera opacar la sonrisa. Me trajiste la visión de una abrasadora noche bajo las estrellas y en ti busqué la inspiración que despliega las alas de la imaginación, como caricias nuevas trazadas en lugar de las palabras, seduciendo en armonía al impregnarse de aquello que al querer puede ser cierto. Le preguntaste mi nombre al viento que acariciaba tu momento y descubriste el sabor de mi boca entre el ardor de tus secretos, así te dormiste,  abrazado al aire, refugio de la noche que nos espera.
El alba conoce la manera de como puedes encadenarme a tu amanecer cuando te busco en ese aroma que se desprende de la mañana más clara, inquietante e intensa, despertando con la sensación constante de haberte tenido porque una parte de mi te pertenece aún en la ausencia y algunas mañanas me susurran versos que yo les robo cobijada quietamente en la tibieza de tu pecho, allí donde late tu corazón, donde me haces respirar como una primera vez, porque tras el cielo que duerme en tus ojos apenas vislumbro la delgada línea entre la ternura y el deseo, es por eso que vuelvo a mirarte y me siento perdida al teñir del color de tu presencia mis días.
... mi mente trazaría caminos por lo atrevido y tu cuerpo hablaría lleno de verbos nunca dichos, alimentado la necesidad de amarnos con delirio yendo desde lo planeado hasta lo improvisado. Y te dejarías quitar más que el aliento y seríamos lo que pensamos, lo que decimos, lo que sentimos y realizamos e iríamos donde nos llevara el instante. Me volvería tú, y te volverías yo, bajo ese pequeño trozo de cielo en la tierra, el mar sería  perfecto paisaje y yo el anhelo hecho suplica desde tu boca.
Me sonries tras la inquietud que asoma cuando tu cuerpo no quiere renunciar al mio, te encadeno a la noche para no perderte en la prisa por tenerme con placer consumado. Te atas a la perfecta medida de mis caderas, al relieve turgente y codiciado de mis pechos y te inquietas con la seducción de mi sonrisa que te incita a querer sin poder negarte. Y así ser tuya y tu desatado para mi bajo la lluvia que adoro, el desliz por mis formas en cada breve roce que sueña la eternidad al acariciarme, traspasando la oscuridad que amenaza extraviarnos. Sólo ven y encuentra entre mis brazos un momento para olvidar las sombras que opacan tu armonía, muéstrame lo que guarda el despertar de tu mañana y mírate en mis ojos en un instante sin final.







Si yo escribiera mis versos en tu piel mi boca podría hablarte sin pronunciar palabras, mi cuerpo expresarte mi completo deseo sin rimas, y mi sentir grabarse dentro de ti con ardiente pasión. Mimaría más que tus sentidos, llegando a cada rincón de tus ganas con besos míos convertidos en tus suspiros haciendo florecer ansiosos latidos en tu corazón. Si yo escribiera mis versos en tu piel, el aliento se escaparía evaporándose entre el aire abrigador del amanecer haciendo del instante un sentir permanente. Entre mieles que se mezclan con sensaciones, comerías de mi carne y yo de la tuya, y la codicia de ambos sería una por tener al otro hasta la saciedad. Si yo escribiera mis versos en tu piel tu boca leerías de mis labios cada intención y al filo de ella exclamarías el desenfreno colmado de la esencia de mi cuerpo y en la profundidad de ti me clavaría como un escalofrío recorriéndote, haciendo con ritmo cadencioso música en tu interior para llenar tu cielo de dulzor. Si yo escribiera m…
Hoy el aire sabe a ti, me viste y me desnuda, me toma y me deja, me baila y me asombra, mientras me revuelve el pelo, un instante,  como lo hacían tus manos.
Juntos  todo se hace torbellino de fogosas pasiones entre el canto susurrante de los gemidos, hasta el momento en que la urgencia se vuelve delirio llevados por el movimiento profundo e intenso.
Excitados  en un arrebato de lujuria, pecado, pasión,  vistiéndonos de gotas mojadas  en el vaivén que nos sumerge. Cabalgamos  en un horizonte íntimo donde no hay cima  todo es infinito,  cuando volamos rozando la inconsciencia, entregándonos a nuestros instintos. Perversión, inocencia,  reflejadas y mezcladas, acopladas las caderas,  destinados a ser tú de mi, como yo de ti,  tan cercanos en el mutuo deseo.
Yo me insinúo y tu mirada se me clava, está llena de pasión y de ansias  y sin decir palabra un gemido se escapa y en tus labios se reflejan tus ganas. Te dejas llevar por mi insinuación juntando así nuestros cuerpos y entre caricias, susurros y pasión de tanto amor nos volvemos locos. No nos hacen falta las palabras cuando nuestras miradas se cruzan están llenas de deseo y me abrazas y otra vez nuestros cuerpos se juntan. Mi insinuación atrae tu deseo y mi cuerpo se desnuda puro para darte más amor y un dulce beso… lo hace eterno y perpetuo.
De ti soy, de mi eres en un lazo sagrado para ser uno cuando escalamos al cielo sin pensar en el abismo, traicionando la distancia para dejarla en el olvido y mis caderas cual péndulo bambolean equilibrándose al borde del delirio. Porque siempre habrá deseos  queriendo ser el sonido vivo de tus labios pero sólo los míos  provocan la exaltación del fuego  que enardece en tu garganta. De ti soy, de mi eres.
Abrí mi corazón  cuando el eco de tus susurros impregnó el ambiente  y me atrajo hacía ti... irremediablemente.  Sentí tu aroma,  esa mezcla de dulzura envuelta en tu infinita ternura,  fijé mis ojos en tu mirada de niño  tan profunda y suave,  que pude desnudar por completo mi alma,  me vi envuelta en tu sonrisa sincera,  en tu voz intensa y poderosa,  en tus palabras que me ofrecieron  la suave quietud que necesitaba.  Toqué tu piel,  ese mundo de sensaciones  que tantas veces inundó mi lluvia.  Erizaste mis sentidos,  al pasar tus dedos por mi cuerpo  acariciado por tu ser y todos tus sentimientos.  Convertido en mi universo  me llevaste de la mano al mundo sereno  en la intimidad de mis sueños.
Me miro al espejo, me hundo en su reflejo en la noche oscura y callada, y allí en él te encuentro, desnudándome con tus pupilas. Me miro al espejo, toco tus labios, mi boca se funde en ellos, tu lengua queda atrapada en su cauce, tus dedos reptan por mi piel.  Me miro al espejo, me abandono lentamente a la sombra de tu cuerpo y a la voluntad del placer, hasta ser luz en nuestro amanecer.
Mi presencia no te miente  en esos instantes que transcurren sin tiempo cuando los desvelos se duermen queriendo ser uno de tus cuentos entre dedicadas caricias y atenciones sinceras, porque nada falso acompaña mis susurros ni la promesa de llevarte lejos engaña, no hay otros brazos, ni otros besos cuando eres mío.
Sus ojos los míos miraron y sus dedos hundieron mi piel; después nuestros labios temblaron y el beso nos supo a miel. Enlazadas las bocas callaron, el dudoso enfado se tornó al revés, cuerpos que sin temor se acercaron a la orilla tibia que nos da el placer. Fuego de tacto que derrite hielo  cuando el amor se hace fiero no hay piel que se resista fría. No hay despecho, bendecido celo que calma, mostrándome tendida, pasión que descubre todo velo, estocada firme que a la ira la derriba.

EN TUS BRAZOS.

Con la libertad que dan los vientos, pude volar a los altos cielos, contemplé la belleza del firmamento envuelto en nubes y sombras. Allí hablan las estrellas fugaces de lo furtivo que son los besos... de los amantes que en complicidad se aman haciendo de los sentimientos una mítica deidad de su alma gemela. Entré sin temor en la espesura de la noche y allí ... en la cama está dormido mi corazón esperando que en el portal del alma un enamorado príncipe lo despierte con un beso y lo saque de su mágico encantamiento que con su aguijón envenenado matan al amor la traición y la desconfianza. Una contagiosa obertura hace temblar los nervios, rapsodias que enervan en filigranas los hilos con que se tejen ilusiones y sueños engarzando con amor los sentimientos. Y en este fragor de luces, gozo y sueños dialoga la pasión con la intimidad de los cuerpos, preparan el escenario con exultante placer y mística y en simbiosis de gozo vivir un vibrante y armonioso clímax  donde con pasión columpian d…
...salir a buscar nuevos caminos recuperar la música de la dicha silenciada en los rincones del miedo, romper la mochila de la angustia y reír sola por la calle, de cara al viento y sin maquillaje. Interrogar palomas en la plaza sobre historias de amores diferentes, suculentos, clandestinos y soñar, soñar despierta. Quemar los viejos huesos en la pira del ocaso usando el pedernal de tus ojos hombre ingrato desarraigado de mi pecho. ¿Cuál es el amor verdadero?  Que otra cosa si no este manojo de luciérnagas  en mis ojos cuando acuno el fruto de mi sangre  entre los brazos, recuperando el uso primigenio de los lazos. Hacer mil cosas diferentes... tomar café con chocolate volarse en la espiral de humo del cigarrillo. castigar los espejos vueltos hacia la pared, jugar un solitario sin temor a la derrota y bailar descalza bajo el sol. y la lluvia. Querernos un poquito más cada vez lustrar las horas con la manga del chaleco hasta arrancar los destellos necesarios para encender los motores…
El amor se puede sentir, no es necesario verlo porque como la sangre va recorriendo lentamente a todas aquellas partes en donde se suele necesitar. Adormecedor respirar, por más luz que se tenga enfrente tan solo se puede sentir el frío de un moribundo anhelo, contagiado por los sueños, envenenado por el mañana, alejado por la ceguera, asesinando el toque glorioso de un cielo que se va alejando tan lentamente como el respirar de una sangre que ya no da vida, tan solo da un vivir tan triste como perturbador, de un gesto que va sepultando el amor, por más que las emociones llenen los ojos ya jamás se podrá llorar porque cada vez más el cielo se abrirá apartándose de él por su gran agujero que tan solo hará aterrizar a este suelo, contaminando los manos, quemando los ojos debilitando, los sentidos quebrando la voz y ya sin poder gritar esa lágrima que bordea en el filo de los ojos que juega en el obstruido cuello hiriendo al alma, proclamando una vez más la ausencia del amor…
¡Pues sí, amado caballero, dueño del ritmo de mis latidos, amo de los sonetos parpadeantes que nos guían el camino, sólo quiero que el amor rodee todos tus segundos, los más mínimos instantes! Si llega el día en que yo te olvide... deseo que siempre haya alguien que al regreso de las luces te reciba, en la sonrisa, en el descanso, en el deseo que siempre nos derriba, que sepa el color de tu orgasmo, que guarde el corazón de tu mirada como un salmo que revele madrugadas, que conserve el cariño de tu abrazo, que vaya con tu paso como yo, en tu noche y en la luz de tu alborada.......si no voy a ser yo... que no te quedes solo! que muero si no hay nadie contigo a la hora en que se precisan los "te quiero". .....si no vas a ser tú quien se duerma en el calor de mis dos pechos, quien me haga el amor cuando la lluvia nos empape en su concierto... quién va a provocarnos el quejido? quien va ir a secarme los cabellos? a frotarme el cuerpo húmedo y secarlo a besos, a humectarlo en cá…
Te propongo un viaje piel a piel, tacto a tacto, un viaje de cuerpos resbalando entre las manos cruzando desiertos silenciosos, océanos furiosos o montañas que se yerguen para ser escaladas y conquistadas. Un viaje posible cuando  me hago parte de la noche  desplazándome serena por mi  órbita, para rozar tus sentidos. Te propongo un viaje donde a cada momento nazca un poema al recorrer los lugares vastos de la mente sujeta a tu  cuerpo no me perderé, mientras tu excitado corazón palpite sobre el mio. Y en tu oído susurraré en secreto mi nombre. Será entonces cuando mis ojos se cierren al sentir la dulzura que traza en mi la espiral del deseo.
 Fue una pompa de jabón que en el  viento se desvaneció, murió la flor,  ya mi jardín seco y vació quedó. Todavía me hago esa pregunta  que tonta verdad?, pero por más  vueltas que doy no encuentro la respuesta  a esta triste realidad que todavía me atormenta. Nooo, no hay culpables, sólo sucedió,  lo que ayer era poesía y alegría  hoy sólo es hastío y soledad,  sólo quedan recuerdos de dos amantes  que juraban amarse y respetarse  sin temor al que dirán.  Hoy la luna está  hermosa,  la noche está estrellada, se oye un  grillo cantar,  y el viento fresco  acaricia mi pelo. Sentada en  mi puerta fumando un cigarrillo veo pasar los recuerdos  en el humo, espirales  de añoranzas pasadas y tu nombre  que mis labios alcanzan a murmurar Todo se fue !!.. todo se fue!!  que le pasó a este amor tan bonito que aun lo añoro.. no se porque!! sólo se que murió como la tarde,  se lo llevo el viento.. y aun me pregunto por qué fue?.
...es que alimentas sueños con tu presencia y mi imaginación delirante se deja tentar, queriendo tu  lengua por mis  contornos puliendo detalles y explorandome hasta provocar contorsiones en mi. Sentir  tus manos escapando a realidades para vestir silencios con lo susurros de mi boca, que la calma pierda la razón y sea imperfecta al estar contigo.
Verso a verso, tu tacto, mi tacto, palabra a palabra. Tus manos, las mías entrelazadas en un juego cincelando el momento. Tu boca, mi boca, alientos susurrantes de íntimo recorrido. Tus labios, los míos sintiéndonos tentados sin respiro. Tu piel, mi piel frente a frente sin distancia, tus ojos, los míos. Mi beso, tu beso, suave, lento, despacio, sin pensar en el después. Mi pecho, tu pecho latiendo al mismo tiempo, tejiendo melodías de final feliz. Tu cuerpo, mi cuerpo habitando en ti y tú en mi para tenerte verso a verso.
La luz se apaga espesa y la noche se enciende furiosa con la sensación de tenerte, con el ansia de saber que recorres el mismo camino de las caricias que yo, recostados buscando las formas de ti y tú de mi, tal como quiero yo entregada a ti, tal como deseas tu entregado a mi, te guío con mis ojos estrellados quebrando el frágil destino del tiempo al prolongarlo beso a beso, grabándolo piel a piel, y me sigues y te sigo, cambiando una y otra vez el modo, pero siempre siendo el mismo vehemente estallido liberado entre los dos.
He mudado mi piel para vestir la tuya, he dejado entrar tu luz para que recorra mis venas y se abra paso por dentro hasta darme vida. He renunciado a perderme para encontrarme en ti, me he dejado raptar por tu risa  que con precisión anticipa cada instante. He vuelto mis ojos hacia el corazón de tu sol naciente cambiando el curso de mi viaje, ascendiendo en la espiral que me lleva a ser tu todo.
En tu vida fui, como leve aire que roza  y  deja el perfume de las  flores en primavera... tal vez apenas fui un suspiro, un nombre que quizás ya ni recuerdas, fui brisa viajera que te besa mientras pueda, quizas fui  poco...casi nada, tal vez ni siquiera sentiste cuando ya no estaba, ¡pero, tu no dejaste sólo tu huella.. me llegaste al alma, ¡y te quedaste a vivir en ella¡
Desarmar tu armadura no supone un riesgo, sino el placer de descubrirte yendo más allá, desnudar con  sapiencia tus miedos, construir el después de cada mirada y en el  llevarte a sentir al extremo sin consumirse en la necesidad de poseer. Desarmar tu armadura será encontrar tu ser, será disipar la distancia entrando en tus sueños  sin parecer una intrusa, sino tan sólo la presencia  que vuelve a despertar tu sonrisa,  aquella que en el instante parecerá ser breve  pero en el recuerdo se volverá permanente miel en mi  piel. Desarmar tu armadura será apartar recuerdos para saber que llegaré tan sólo hasta donde me dejes ir sin promesas inciertas para conseguir respirar en ti, y en el momento en que te encuentres cerca  le ocultaré a la mañana que duermes a mi lado para que permanezcas abrazado a mi cuando ella venga.
...beber de tus labios océanos inagotables, escuchar tu voz entre susurros de silencios, sentir los te quiero que me dices con tus manos, perder la noción del tiempo cuando habitas en mi cuerpo, morir despacio  si te pierdes en mi centro, beber tu aliento y transportarme a tu universo, pasar del cielo al infierno con el ondular de las caderas, sucumbir en tus brazos  y renacer con tus te amo, reptar en tu piel adhiriéndome a tu esencia  perderme en tus ojos  que reflejan mi deseo y vivir despacio en la vorágine de tus besos.
Arden las llamas de las caricias, el fuego del roce mientras llueve sentimientos y el licor del deseo. Deseo que envuelve, que traspasa el umbral, que llena de esencia. Las ansias del deseo, la fuerza de la pasión, la furia de lo esperado, las ganas de sentir... La noche... envuelve los cuerpos desnudos en la danza del amor latiendo besos de gemidos, dos cuerpos, dos almas unidas en el sendero de la vida y del amor.
Detrás de las noches más brillantes y cubiertas de húmedos sueños mis ojos como luceros atentos iluminan el sendero que te  guía hasta mi cuerpo. Te seduzco con premura y tu  sólo te enredas en mis manos, mi  mirada, mis besos cayendo y ardiendo en el fuego de mi  deseo.
Será experta tu caricia y tu boca inquietante cuando te deje llegar hasta donde tu quieres, sujeta de tu guía para que todo sea canto libre entre el deseo y la fantasía, tus manos me tocarán con la suavidad de un respiro, entrarás hasta donde rodea la tibieza de mi ser y con el lenguaje del roce preciso tus ideas tendrán en el tacto a su mejor interprete, porque a veces las palabras parecieran que tocan y así quiero sentirlas, sin preguntar nada, mirando a través de mi interior con la excitación como respuesta y  yendo por mi cuerpo hacia el exceso.
Letras que tejen de una en una...sombras, ausencias, silencios. Mudos recuerdos, palabras ahogadas... vacías, vagas, confusas.  Sentimientos difuminados melancolías oxidadas...  acartonadas, negras, espesas.
Mi aliento silencia el vacío, la soledad abriga mi alma, en la oscuridad de la noche miro la luz de tu rostro. Las horas desnudan mi piel, mis ojos te aguardan cobijados bajo la luna vistiendo la noche de ti.
Te fundes suavemente en el templo de mi cuerpo, arrullando de caricias mi espalda, elevándome entre vuelos al universo delirio del placer.  Y te instalas en mi alma, deslizando tu húmedo aliento entre los poros de mi piel y te acurrucas en silencio en la almohada de mi pecho.  Cuerpo a cuerpo, destapando nuestros latidos, en medio del fuego perdiéndonos lentamente, en el paisaje del amanecer.
Tócame para saber que estoy despierta para besarte de la forma más tierna para saber que esta historia es cierta y contemplar tu mirada inquieta. Tócame para sentirte en mi piel para impregnarme de tu fragancia donde hasta en mis sueños te soy fiel  y alcanzo a la distancia. Tócame y embriágame de tu ser lleno de pasión y de deseo donde haces mi sentir crecer y lo sellamos con un beso. Tócame sin miedo y hazme tuya donde me estremezcas sin medida y haz que de mi cuerpo fluya esta locura que me da la vida.
PIEDRITAS EN LA VENTANA Mario Benedetti: De vez en cuando la alegría tira piedritas contra mi ventana quiere avisarme que esta ahí esperando, pero me siento calmo casi diría ecuánime voy a guardar la angustia en un escondite y luego a tenderme la cara al techo que es una posición gallarda y cómoda para filtrar noticias y creerlas quien sabe donde quedan mis próximas huellas ni cuando mi historia va a ser computada quien sabe que consejos voy a inventar aun y que atajo hallare para no seguirlos esta bien no jugare al desahucio no tatuare el recuerdo con olvidos mucho queda por decir y callar y también quedan uvas para llenar la boca esta bien me doy por persuadido que la alegría no tire mas piedras abriré la ventana.
Desde la fantasía que trasluce la mirada en tus ojos, desde el mundo de deseos que impera en tus sueños donde entrar y perderse no supone riesgo. Porque no son simples palabras las que de ti crecen, es tu sentir con su roce que agita muy dentro, como el nocturno paisaje de medianoche por el cual transita el recorrido de las caricias. Entre aromas de cuerpos deseosos llevados de extremo a extremo, por las miradas que se buscan y se encuentran, cargadas de intención y provocación. Entre las ilusiones guardadas que escapan sin control, hasta la ausencia que a veces inquieta y a la deriva te arrastra intentando perderte confundiendo en dolor. Tantas emociones que vienen al dejarse ir en el respirar mágico de tus susurros, perfume de tu más pura esencia rodeado de la estela de tu aliento.
Siento los versos en mi piel, como el mar masajea mis poros, las caracolas son mis oídos, y las manos tibias, los ojos... Sigo en mi orilla, mojada entre las algas, rendida ante su luz, al brillo de su alma, saboreando su dulzura, en la arena cálida, que cubre mi cuerpo, y sus manos cabalgan... La humedad del vestido que se adhiere a mi piel, el mar con su oleaje, me acaricia y da placer... La humedad de los besos, los más dulces, de miel, mojan mis bahías azules, y las hacen estremecer... La humedad en caricias, tibias, una y otra vez, que espero cada noche, cada día, al amanecer... Un sueño húmedo, con alas azules, horizontes rojos, con besos dulces...
Soñar... un amanecer envuelto en caricias... una mirada que abriga... un silencio que abraza... Hierba que roza la cara, sonrisas que mecen, y susurros que llegan. Sueños que acarician y embelesan que están vivos y acunan sueños profundos envueltos en magia en colores de luz y de sensualidad. Sabor dulce de recuerdos añorados, caricias en la piel de tactos encontrados aromas de esencia, momentos de vida, sueños de magia. Besos apasionados que cubren de esencia que rocían de vida. Besos abrigados que envuelven de oxígeno que saben a dulce. Ser beso fundido en otro beso resbalando humedad entre las bocas que se sienten mientras los sentidos se mecen en las almas que se miran y callan.