Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de febrero, 2014
El deseo como encuentro, lo pasional como pretexto arrullando caricias y susurros de dulce aliento sin reloj que consuma el tiempo invisible y ajeno cuando para acallar la realidad la noche se llena de sueños. Mis labios reconocen el por qué de tu nombre con el néctar que derramado desviste tu cuerpo, chocolate y fresa aromas que nos mecen entre ellos derritiendo los besos en ardiente piel que sabe a miel. El día querrá no despertar, pero nacerá al calor de las caricias las miradas devorándose con ansias y súplicas tatuándose en la memoria como perfume que embriaga e invita a oler las ganas por probar, saborear, saciar. Diluyeme con tu boca de agua que antes de silenciarte con mi cuerpo silencio tus labios con un lento beso, porque las palabras sobran cuando se expresa el deseo.
Sujetándote al juego cómplice para existir cuando me amas, cuando te amo cuando me tienes, cuando te tengo cuando eres mío, cuando soy tuya. En ese desliz de quien talla el ansia sobre tu espalda para perderse en el orgasmo infinito de tu entrega sin condiciones para que la distancia muera y a ti me devuelva convertida en tu suspiro, tu deseo.
Julio Cortázar. ...cada vez iré sintiendo menos y recordando más, pero qué es el recuerdo, sino el idioma de los sentimientos, un diccionario de caras y días y perfumes que vuelven como los verbos y los adjetivos en el discurso, adelantándose solapados a la cosa en sí al presente puro,  entristeciéndonos o aleccionándonos vicariamente hasta que el propio ser se vuelve vicario, la cara que mira hacia atrás abre grande los ojos, la verdadera cara se borra poco a poco como en las viejas fotos. Como no sabias disimular me di cuenta en seguida de que para verte como yo quería era necesario empezar a cerrar los ojos.  Siempre fuiste mi espejo, quiero decir, que para verme tenía que mirarte.....

Rayuela
Dejame una dulce sensación y bañame de rocío que al deslizarse vaya dibujando la silueta de mi cuerpo, alentando el palpitar que transformado en impaciencia brote descontrolado de tu pecho. El sudor será llovizna que levemente toca haciendo que el brillo de mi piel sea la luz que guíe tu boca y por ella transitarán los besos buscando rincones en los amaneceres que cobijan mis sentimientos. Envueltos en la íntima caricia que a través del roce vivo te haga vibrar delirante, con la seda de mis manos  dejando rastros indelebles, grabados para resistir cualquier olvido. Se liberarán los cautivos suspiros que como pájaros emprenden vuelo desde la cornisa suave de mis labios hasta más allá de todo silencio, mientras mis pupilas atesoran el placer como lunas llenas expresando el arrebato del momento. Todo transformado en un osado sueño hecho posible por un instante de tu presencia.
De la cercanía que deja huella se desprende el brillo de tu mirada y del roce más leve surge la humedad en ti como reflejo, allí, en la calidez de tu más bien guardado secreto el ardor no sabe de espera ni se resiste al momento. Porque prohibido es el encuentro para los amantes furtivos pero inevitable es la tentación que ciegamente nos hace perdernos cuando surge la primera caricia que despierta el gemido aún no escuchado o el primer beso apasionado que enciende la vibración de un cuerpo no explorado. Dócil y rebelde es la flor que juega y quiere desplegar libremente sus pétalos, mientras la sonrisa acalla palabras y se manifiesta como permanente respuesta a un sentir que vierte la lluvia en la tormenta que no cesa de ese llamado incipiente que confunde en el interior de tu mente.  Tu cuerpo impaciente pide, tu cuerpo busca con ganas inquietas, se atreve a perderse cruzando realidades que calman tu natural instinto, es que no hay azar cuando en el deseo las pieles se queman tan sólo …
Quiero que te pierdas en mis laberintos y encuentres  el camino en el destello de mis ojos, que te mezcles en mi respiro creando un mundo perfecto conmigo para que todo tenga sentido. Quiero morir en tus brazos cada noche hasta alcanzar mi placer hecho grito  y que el tiempo sea nuestro en la proximidad, cruzando desvelos o encadenando sueño tras sueño en el vibrar de mi vientre inquieto y el temblor de mis dedos al tocarte. Te guardaré  donde nadie ha llegado, donde nadie ha logrado rozarme  para que no te vayas, para que te quedes, que tengo deseos para concederte, que tengo momentos ansiosos de ti ahora ...
... Así, calladamente sin grandes estridencias dejaré de quererte casi sin darte cuenta. Dejaré de sentirme entre tus brazos, dejaré de temblar por tus caricias nuevas. Y así... pausadamente como llega la noche aún estando a tu lado comenzaré a estar muerta.
En un mundo de colores, solo escala de grises consigo ver; excepto por esa luz parpadeante, que me recuerda lo que no puedo tener. Lo malo es que eso me hace querer encerrarme cerrar mis ojos y no ver más; pero no es la solución, porque su rostro llego a soñar. Siento pequeñas gotas de agua caer, abro los brazos y me dejo querer; pero se que no es solución, ya que es solo una ilusión. Intento olvidar, abandonar, pero cuando lo estoy por lograr; pasa algo que me mata, más y más. Desearía poder anexar estas cosas, en ese espacio de la memoria, donde uno deja lo que olvidó, recuerdos muertos en mi corazón. Sólo me queda despertar, y en silencio llorar; donde nadie pueda verme, y tampoco encontrar. Escucho música a todo volumen, buscando esconder, estos sentimientos, que reflejan mi soledad. Escucho una canción sobre alguien que perdió todo por amor; intento convencerme que esa no soy yo, pero la escucho y salen lagrimas de pasión. Vuelvo a cambiar de estación, buscando una cura …
Atónita, contemplo tu partida, desde este apartado rincón como un abandonado y triste juguete. Ante tu descontento y reiteradas formas de marcharte solo puedo decir : !VETE!. Tras tu partida sólo quedará la mordaza que aprisiona y quiere triturar los sueños truncos que se resisten al olvido, a la oculta soledad, a la tristeza. Mi voz masculla entre dientes temblorosos, frases desordenadas, sin sentido, presagiando un firmamento suicidado de recuerdos. No intentaré detenerte ante esta borrasca que espanta todo vestigio de ternura. Duelen los amores que mueren en los amaneceres tras el plagio de nuestra sentida inocencia. Aquí quedo atónita, inerte, como principiante en el amor, devolviendo tus asperezas, suplicando que me dejes mis recuerdos, mi dolor, mis sueños, mis tristezas...






Mis ojos se cierran, no porque tenga sueño, no por cansancio, sino porque anhelo verte. Mi mente viaja esa distancia, que nos separa y nos aleja, que me castiga con tu ausencia, y deja mi alma desierta. Viajo nuevamente, al imaginarte, mi cuerpo se estremece, y mi corazón se acelera. Sueño con tus labios, rozando levemente los míos, y ver el reflejo de mi rostro, en la dulzura de tus ojos. Cierro los ojos y veo, una sonrisa que me invita a lo desconocido, y a probar nuevas experiencias. Me hablas a lo lejos, con palabras inquietantes, solo espero que esta vez, mi debilidad no me delate. Te busco a la distancia, pero solo veo palabras...  y mi corazón en llanto estalla. Cierro otra vez mis ojos, buscando ese sueño loco, donde tu y yo estamos juntos. Cierro mis ojos, te veo en mi mente, mi cuerpo tiembla, mi voz se corta, mi corazón se agita, mis ojos cantan.
Si me preguntas que es amor? Amor son tus ojos, tus labios, tu sonrisa,  es un dulce sentimiento que a veces puedo escuchar en el sonido del viento y en tu forma de hablar.Y que es alegría? Es conocer tu alma, sentir que tengo tu amor, no necesitar robarte un beso porque eres tu quien me lo quiere dar.
...donde?... en el límite que separa tu piel de mi piel... en las caricias que te brindo cuando tus ojos andan perdidos en los sueños... donde te busco... donde te encuentro... en el sentir de tu respiración al aliento de mis suspiros ... a los besos colmados en tus labios donde la pasión te pide  su destino ... a tu cuerpo con mi cuerpo ... a quedarnos sin aliento... a ti ...
La espesura de la noche esconde entre su negro manto sueños que atraen con indefinidas formas y siluetas difuminadas, es el encanto de lo prohibido, la tentación latente del éxtasis desplegado cuando se posa sobre nuestros cuerpos. El sentir excitado trazado en el desliz piel sobre piel que nos eriza al primer leve contacto y nos lleva a descubrir más allá la magia dulce en caricias vestidas de erotismo que por el aire llegan. Caricias destinadas con suave encanto a cada poro que suspira infranqueable a otras manos y que en nosotros caen como seda buscando apagar y avivar al mismo tiempo la sed que emana de nuestros anhelos y se convierte en el objeto de nuestro deseo.
Llévame en la seguridad de tus brazos a ese lugar donde nuestras almas pegadas se puedan amar, ajenas a esa envoltura mortal que contamina y de nuestra unión terrena sólo el amor germine. Condúceme a través de los cielos más hermosos y cálidos bosques de noches húmedas sin fin, con el deseo infinito de probar que la magia es cómplice al tocarnos. Allí donde el goce no pierde tiempo al expresarse en mi cuerpo desnudo convertido en el tuyo, entre el brillo cegador de tus ojos iluminando con delicia el anochecer más oscuro. Dame desde el fuego eterno de tus labios los besos candentes que encienden mi pasión, ata con las caricias de tus manos lazos que unan sin correas a ti mi corazón. Acalla el hambre por devorar  la mañana fresca rociada sobre ti, dejando en mi la memoria de tu tacto y las estrellas rendidas a nuestros pies. Envuélveme en un protector abrazo, aprieta contra el tuyo mi pecho alterado, siénteme mi amor, recuéstate en mi regazo, recibe en cada célula de tu piel lo que para…
Tócame para saber que estoy despierta, para besarte de la forma más tierna, para saber que esta historia es cierta y contemplar tu mirada inquieta. Tócame para sentirte en mi piel, para impregnarme de tu fragancia donde hasta en mis sueños te soy fiel y alcanzo a la distancia. Tócame y embriágame de tu ser lleno de pasión y de deseo donde haces mi sentir crecer y lo sellamos con un beso. Tócame sin miedo y hazme tuya donde me estremezcas sin medida y haz que de mi cuerpo fluya esta locura que me da la vida.
Abrí mi corazón  cuando el eco de tus susurros impregnó el ambiente  y me atrajo hacía ti... irremediablemente.  Sentí tu aroma, mezcla de dulzura envuelta en  infinita ternura,  fijé mis ojos en tu mirada de niño tan profunda y suave que pude desnudar por completo mi alma, me vi envuelta en tu sonrisa sincera, en tu voz intensa y poderosa, en tus palabras que me ofrecieron la suave quietud que necesitaba. Toqué tu piel, ese mundo de sensaciones que tantas veces inundó mi lluvia. Erizaste mis sentidos al pasar tus dedos por mi cuerpo  acariciado por tu ser y todos tus sentimientos. Convertido en mi universo me llevaste de la mano al mundo sereno  en la intimidad de mis sueños.
Y vi nuevamente en tu rostro sereno la calidez de tu entrega, el placer de lo prohibido y la dulzura de tu esencia, me perdí en el oleaje de tus ojos, en la intensidad de tus caricias en el susurro de tus besos, me hice un sendero  para caminar contigo, descalzos, con los sentimientos expuestos y el placer de los impulsos, me volví de tus brazos prisionera y de la tibieza de tus dedos, bebí el néctar de tus sueños.
El Amor. Pablo Neruda.
Las voces del mundo han levantado sus soles en el interminable laberinto de la tierra y nadie ha podido aún encontrar la esencialidad de su luz. Porque habita en el invisible corazón de la eternidad. Más allá de las palabras, de los sentidos y las ideas, en el territorio oculto de tiempos escurridizos, su piel de mares infinitos acuna la fuerza de las esperanzas, agitando su melodía de fuegos en las manos del arco iris. Allí habitan las sombras corriendo libres por la luz en este terreno el amor sueña libre en su soledad y las cruces desnudas diluyen su lenguaje de espumas recibiendo la sencilla vibración de los corazones puros. El amor cae en cataratas silentes día a día por las curvas sencillas del viento, desplazando su caudal de perfumes en el tiempo sin más banderas que el acento claro de la paz. El amor es el secreto de los siglos en receso que va dibujando su invisible rocío cósmico en los atardeceres temporales del espíritu y abraza en silencio nu…
Te propongo un viaje piel a piel, tacto a tacto, un viaje de cuerpos resbalando entre las manos cruzando desiertos silenciosos, océanos furiosos o montañas que se yerguen para ser escaladas y conquistadas. Un viaje posible cuando vienes y te haces parte de la noche desplazándote sereno por mi órbita, para rozar mis sentidos que también encienden los tuyos. Te propongo un viaje donde a cada momento nazca un poema al recorrer los lugares vastos de tu mente porque sujeta a tu cuerpo no me perderé, mientras mi excitado corazón palpite sobre el tuyo. Será entonces cuando mis ojos se cierren al sentir la dulzura que traza en mi la espiral del deseo.
El ideal… un hombre que me ame, pero que también me quite el sentido, que sea fuerte para que pueda recogerme en sus brazos, pero que sepa acunarse en los míos, que me escuche, pero que también se atreva a navegar sus miedos y anhelos conmigo, que este tan presente  que todo mi ser se estremezca tan solo con su recuerdo.
"Tengo miedo del encuentro con el pasado que vuelve a enfrentarse con mi vida. Tengo miedo de las noches que, pobladas de recuerdos, encadenan mi soñar. Pero el viajero que huye, tarde o temprano detiene su andar. Y aunque el olvido que todo lo destruye, haya matado mi vieja ilusión, guarda escondida una esperanza humilde, que es toda la fortuna de mi corazón." (Fragmento del tema ‘Volver’) de Pablo A. Barredo.
Me duele el cuerpo de no tener tus caricias, me falta el aire de no tomar tu oxígeno y me abrazo a tu ausencia, al silencio de mis días, a las sombras de mi alma, a la soledad de mi refugio, y te tengo entre mis versos dibujando sentimientos y en la piel de mis sueños respirando el deseo.
El destino nos unió el día en que nos conocimos y tus palabras enamoraron a mi corazón, aquella hermosa noche de septiembre. Me regalaste el cielo que estaba cubierto de estrellas y la luna en todo su esplendor, en ese momento dirigí mi mirada hacia ella, entonces supe que serias por siempre el dueño de mi corazón. La brisa está cálida en esta noche de verano, me recuerda tus palabras... y las estrellas cada uno de tus besos. Olvidarte sería olvidarme ... de mi. Si tuviera que pedir un deseo, sería la oportunidad de estar a tu lado para abrazarte y decirte de frente que aún te amo.
Quién pudiera tenerme envuelta en dulzor para ser de mi noche el constante desvelo?. Y acariciar los sueños sin importar el momento y caminar descalzos sobre el deseo ardiendo mezclando sabores que juntos sean más que sólo un beso, atrapando así las horas para coincidir en el encuentro. Porque si trepáramos con locura hasta lo más alto, lo haríamos para sentir el vértigo de precipitarnos en caída libre hacia pasiones prohibidas y hacerlas ciertas traspasando lo verdadero.
Quiero recorrer tu cuerpo con mis labios y llevarte con ellos a esa utópica promesa de amor. Quiero que en mis labios encuentres apasionados sentimientos, para que te lleven al regocijo de pasión tan anhelado. Quiero que sean mis labios los que te conozcan desnudo, para que puedan dar testimonio de la dulzura de tu piel Quiero que mis labios dibujen el mapa que guíe a mis manos por tu cuerpo. Quiero que en mis labios encuentres ese oasis de caricias para saciar tu sed. Quiero que con mis labios te entregues a los pecados terrenales, esos pecados en los que buscamos caer. Quiero que mis labios, tus labios y nuestros cuerpos, se fusionen en el amor excelso.
El silencio de la noche.... El silencio compañero de mis noches, silencio que jamás interrumpe los suspiros y los recuerdos, que con pena emite mi alma al recordarte mientras agoniza tú ausencia en los sueños y termina preguntándose por qué no estas aquí... Mientras te pienso alegre, entusiasta. dulce, tierno, hermoso. De piel impregnada de ese aroma sutil de los campos donde andas. Será que te extraño tanto que revivo los momentos en que vi tú silueta avanzar a cortos pasos, tan sonriente, tan natural y auténtico, que al verte caminar el sentimiento se apoderó de mi corazón, tal fue el impacto de verte que la fuerza del sentimiento movió montañas y transformó las cosas imposibles e inimaginables, desde entonces eres ese pedacito de cielo que hacia falta a mi vida.
Dibujo tu sombra con la caligrafía de mis letras, acaricio tus labios con la punta de mis dedos. Abrazo el deambular de tus pasos en la soledad de mis noches, pinto la silueta de tu cuerpo para acercarte a mis sueños. Y huyo con mis vuelos a tu lado para besar tu boca, para tocar tu piel, y acariciar tu nombre.
Mis pupilas dibujan tu mirada, en ella me pierdo cuando te pienso, el silencio de mi noche respira tu silueta que se acerca a la soledad de mis horas. Te encuentro en la profundidad de los labios, en la verdad de las palabras calladas, en el trayecto de mis pasos con sombras, en el estremecimiento de mi cuerpo. Y me siento viva en los versos, en los susurros de las palabras, en tus manos que me acarician, regresando a la luz de mis días.