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Mostrando las entradas de enero, 2014
Ese eco que se desvanece al tocarme, es tu voz que aun resuena distante, son las noches, su inmensidad que cala, es la frialdad de mis solas madrugadas, es la prisa, los rostros, la gente, es la vida que no se detiene. Es tu nombre escrito en el viento, las antiguas caricias, el mar de recuerdos. es mi angustia, mi miedo, aunque mi boca aun sabe a ti, son de otra ahora tus besos. Es la calma después de la tormenta, es mi alma que vive en tinieblas. son las sombras anidando en las sabanas, taciturnas mis horas paganas. Es la ausencia, la felicidad perdida, la nostalgia de ti, mi cruel enemiga, es el llanto que mi espíritu no calma, sin ti no distingo, entre todo y nada.
Ojalá coincidamos en otras vidas, ya no tan tercos, ya no tan jóvenes, ya no tan ciegos ni testarudos, ya sin orgullo, soberbia ni pretensiones, ya sin razones sino sólo pasiones Ojala…
¡En un beso infinito, enamorado! que acaricie tu boca sin tocarte los labios y se incruste en tu mente, y te llegue hasta el alma, que te eleve en el aire entre alas de sueños y pasión desbordante... lentamente.  al susurro de voces que te griten por dentro lo mucho que te amo... lentamente,  respirando tu aliento y encendida en la llama que te queme en la sangre... lentamente, recorriéndote el cuerpo en destinos inciertos de placer desbordante... lentamente, abrazarte con fuerzas y temblando en deseos de tu cuerpo adueñarme. Mirarte a los ojos en silencios profundos, para que ellos te digan que eres todo en mi mundo...lentamente. Ir tu mente ocupando, para que nada pienses, sola: cuanto te amo, desnudarte por dentro, desnudarte hasta el alma y entregar a tu cuerpo, mi cuerpo sus aguas, agotarte en cansancios de un amor delirante, y dejar que te duermas, para envolverte en besos y otra vez despertarte... lentamente.  Me acerco ofrendando mis fuerzas que en tu piel se quedaron... lent…
Aquel lugar que sólo nosotros conocemos con aroma a madera, de naturaleza fértil y vívida, con aves que cantan como la resonancia interna de tu risa que encoje las angustias hasta reducirlas. Aquel lugar que sólo nosotros conocemos donde en el río cercano se sumergen las fantasías cristalinas y las palabras toman formas que se diluyen líquidas entre el espesor de las aguas que se beben. Aquel lugar que sólo nosotros conocemos en donde se respira la pasión desmedida que incita al vibrar de tu cuerpo agitado sin sosiego, descontrolado por el vaivén inquieto entre los besos. Aquel lugar que sólo nosotros conocemos paraíso entre pieles que se rozan febriles, que saben a pecado indecible y jamás confesado desde la locura ardiente que brota ansiosa. Aquel lugar que sólo nosotros conocemos paisaje creado de sensaciones que calman, liberan y someten donde tu sentir entregado vuela en caricias que te elevan y te llevan a perderte en un sin fin de espasmos al amar. Aquel lugar que sólo nosotro…
Retrocediendo en el tiempo, descubriendo nuestro amor, viendo nuestras miradas, sellando nuestros labios, buscando nuestros cuerpos, alimentándonos de esperanzas entre momentos ilusionados. 
Regresando al tiempo, nuestras vidas han cambiado, nuestras miradas en distinta dirección, nuestros cuerpos alejados, en la distancia quedan nuestros sueños, en el olvido nuestro amor, aunque hoy te he buscado en el tiempo.
Me atas anudando tus latidos a los míos, penetrando mi alma para verte en mis ojos abriendo nuevos cielos para mis alas. No hay placer que sepa de la hermosura que te invoca mi desnudez cuando me perpetuas en tu retina y nos volvemos una misma piel. Me quieres indefensa ante tus caricias sin excusas que me distraigan y ajena a las demás miradas. Sostenida por el tacto suave de tus manos y tan segura entre tus brazos que no haya otoño que nuble la luz inocente de mi mirada.
No me olvidarás jamás, eso te lo puedo asegurar,... en tu mente viviré, en tu alma me llevarás... Aunque quieras, no podrás arrancarme de tu vida, pues supe entrar y quedarme de forma definitiva. Por tanto que yo te dí... por tanto amor compartido; porque te dí la ternura que nunca habías conocido... Porque te amé apasionada, estremeciéndote por dentro, porque temblaste en mis brazos, gritándome tus "te quiero". Recordarás mi sonrisa, mis palabras, mi ansiedad; extrañarás mis caricias ¡que te hicieron suspirar! por eso y por muchas cosas, mas ¡jamás me vas a olvidar!
Lazos que atan a la humedad, manos que transitan la piel, miradas de azúcar y de sal, intuición y goce en los ojos, con toda la fuerza del mar... Noche de sombras y de estrellas, sueños de caricias y de sudores, la marea moja de espuma la piel, y los dos, éxtasis y temblores... Fuerte y enérgico, atrevido sendero, deseo eléctrico, cauce de besos, hoy, pretérito, y mañana eterno...
Elixir es tu boca, fragancia de mares, de cuerpos desnudos abrazados entre besos. Mieles son tus manos deslizadas entre mis poros rociando caricias. Frenesí, pasión y locura envueltos en el deseo de placeres de fuego.
Nublas mi pensamiento desde la primera palabra dictada con malicia que como atrevida caricia me pierde apoderándose de mi fascinación. Me rindo ante la mirada y la sonrisa con la boca callada por el vivo beso que guía dócilmente mis pasos y sin condiciones me hace ceder. Sigo las señales del amo, de tu furia desinhibida y entre las sombras me elevo por sobre el deseo oscuro, para descender por la noche mojada como lluvia de oro que se convierte en el alma de tu goce. Y es así que soy la única testigo del cautivo placer de tus sentidos.

Cuando envejecemos?

La juventud no es un período en la vida. Es una disposición del ánimo. Es temple de la voluntad, calidad de la imaginación, vigor de los sentimientos, predominio del valor sobre la timidez, de la sed de aventuras sobre el deseo de reposo. A nadie envejecen los años. Lo único que nos envejece es el abandono de los ideales. Arrugas dejan los años en el rostro; la apatía las deja en el alma. Preocupaciones, dudas, desconfianza de nosotros mismos, temores, abatimiento: eso es lo que doblega la frente antes erguida y deja cenizas donde se levantó prometedora la llama del espíritu. A mis 58 años, lo mismo que a los 16, está presente en mí el anhelo de lo maravilloso, el dulce arrobo de la noche estrellada, los propósitos y hechos estelares, la intrepidez vencedora del acontecimiento, la alegría en el juego que es la vida, la inagotable, casi infantil apetencia que interroga: “¿Y qué más?”. En la medida de nuestra fe seremos jóvenes y en la de nuestra duda, viejos; jóvenes según la confianz…

Hay momentos.

Hay momentos que te extraño más que otros, cuando la lluvia arrecia...cuando la noche cae...tan fría, tan negra… inmensa, cuando el alma solo… de recuerdos se alimenta. Hay momentos que te extraño más que otros, cuando me vuelvo frágil y camino a ciegas, cuando vuelve el antaño, al recorrer la misma senda, al escuchar de ti...de bocas ajenas. Hay momentos que te extraño más que otros, cuando me invade el miedo, y no tengo mano para aferrarme a ella, cuando me derrota el tiempo entre sus horas siniestras, cuando me desborda el llanto, cuando me ahoga tu ausencia.

Para ti...

Deja caer ese orgullo en el olvido, libera la emoción en sensual entrega y en místico roce de la piel nueva, hechizaré suavemente tus sentidos.Entrégate pero no me des nada... Envenéname de ilusión controlada, inúndame de la necesidad infinita de sentirme tuya, de sentirte mío... Deja el deseo libre inflamando la piel y el amor salvaje se rinda a tus pies. Acércate, pero hazlo muy lentamente ... dame un instante que dure para siempre. Brilla con ese brillo de lo inalcanzable, deja fluir de tu esencia lo más deseable, ponle tu mágico e inconfundible sello y mátame de pasión en un beso eterno.
Deseo cubrir mi cuerpo de la fina seda de tu piel y sentir el cálido roce de tu cuerpo. Beberte a besos sorbo a sorbo atraparte de abrazos cubiertos de pétalos. Llenandome del aroma de tus poros, quemándome con el fuego de tu mirada al compás de la danza del amor.
El amor más que un sentir es un cuidar de manera constante, un corresponder, un delicado juego de equilibrios que implica consciencia para valorar lo que recibimos del otro y también lo que el otro es y que la otra parte sienta y reconozca esa correspondencia. El amor se expresa en acción, así cada día uno debe echar un leño al fuego  y desde ese reconocimiento activo y mutuo surgen el equilibrio, el respeto, la admiración, la gratitud; la llama se mantiene activa y regalando  calor. Amar sin duda es no sólo querer lo mejor para el otro, si no también que contribuir a que eso suceda.

Soñaré

Me iré a soñarte, abrazaré mi almohada, te pensaré a mi lado, te besaré el alma y suspiraré tu aroma. Me iré a soñarte arroparé mi cuerpo con un manto, te buscaré en mi camino, te daré mi mano, susurraré tu nombre al viento. Me iré a soñarte, te amaré sin medidas, te besaré sin pausa, te acariciaré sin limites, nos amaremos profundamente. Me iré a soñarte, jugaré con tu pelo, correré detras de ti, nos sentaremos juntos. Me iré a soñarte, a estar en tus brazos, a besar tus labios, a amarte con locura y despertaré llena de ti.
La absurda e inútil distancia que dice que todo lo cura, que todo lo arranca, son sólo insignificantes palabras. Cuando se ama con el alma y hasta el tiempo parece sólo el receso, donde descansa tanto amor hasta tu regreso.
Desde lo distante me apego al recuerdo, naturalmente enfermo, sinfonía salvaje, ruidos discordantes, suenan sin cesar absolutamente inarmónicos, vuelven a gritar, ruidos del alma que prende en llamaradas, aprisionada y loca a punto de estallar. Un espejo congelado, un amor olvidado, la mirada inútil, la visión ofuscada. Todo hasta tu imagen cae descascarada, me arrodillo a juntarla y mi alma estalla, desaparece todo ya no queda nada. Sólo fragmentos de un alma ya desintegrada.

Volver.

No era así como lo había imaginado, quiero decir, nunca imaginé ese momento...pero sucumbió, se desarboló nuestra relación. Nos dijimos, adiós. Lo que no puedo precisar es el momento en que todo se derrumbó. ¿Dónde está el umbral, ese umbral infinitesimal que transforma sin remedio las cosas? ¿El punto de cansancio, de agobio... en que la caricia a fuerza de repetirse no produce placer sino dolor?. ¿El momento en el que el clavo que sostiene un cuadro demasiado pesado para él cae, y con él su carga? ¿Va cediendo paulatinamente en silencio, o bien lo sostiene hasta el fin con la misma tenacidad y se desmorona de golpe al comprender que no podrá sostener el peso por más tiempo? ¡Ay, amor! Quizá la conciencia, cuando aparece la señal, la grieta y llega el final, se comprende que lo inexorable había ocurrido mucho antes de que se manifestara, así al modo que cuando muere un amor sabemos, (si queremos saber), que había muerto hacía tiempo, pero no quisimos o no supimos verlo. Lo ci…
Me convertí en letras que recrean mi necedad de amarlo. Me vestí de letras para ver si me lee, me desnudé de letras para ver si me escribe.

Hoy...

Hoy... he dejado de amarte, he tomado de nuevo mi camino y no caminaré de tu mano el tuyo, hoy volverán mis días normales, quedarán atrás los compartidos que solo la mitad eran míos. Hoy no me aferraré a tu recuerdo y no veré mi vida a través de tus ojos, ni escucharé mi voz en tus latidos. Hoy no veré más tus palabras y no oiré lo que dicen tus ojos, voy a olvidar tus sueños que pensé míos. Hoy no soñaré despierta contigo ni viviré contigo en sueños, hoy dormiré sola aunque nunca te tuve conmigo. Hoy al despertar no invocaré tu nombre con mis suspiros ni pretenderé que los tuyos son míos. Hoy, después de tanto esperar no tengo más que hacerlo, he comprendido que nunca a mi llegarás. Hoy… He dejado de amarte y no es porque ya no te ame…

Asi de simple: nacer cada nuevo amanecer

Khalil Gibran dice: “Si el amor no nace cada día, cada día empieza a morir”, una expresión que nos advierte una lectura de renovación permanente de la vida, en una búsqueda de nuevas razones para continuar explorando y creyendo que es posible reconstruir nuestro presente y desafiar las mejores predicciones del futuro. Nacer cada día es ver en cada rayo del sol una oportunidad para sentir la alegría de la naturaleza, es ver que el verde matutino tiene la esperanza de la vida sin límites, es impregnarnos de la melodía del amanecer. Nacer cada día es experimentar la novedad de un nuevo comienzo, no como una experiencia de retroceso, sino como la prospectiva generosa que a diario podemos escribir para hacer que las cosas pasen; como una vista fresca, limpia y sin prejuicios, que nos permite cruzar la ventana de la incertidumbre y rasgar el velo de lo inesperado, renovando nuestra vista del mundo, como vitrales transparentes purificados con la presencia de la luz. Nacer cada día …

Tú.

Trasnochaste mis sueños enredando tus miradas ocres bajo la almohada. Me acostumbraste a desempolvar las grietas del alma con tu lluvia azul, estremecida de viento, revestida de tu cuerpo, fluyendo entre besos y bailando el deseo entre tus dedos de blanca seda. No hubo amaneceres, solo lunas cantando tu luz, iluminando el vaivén de las olas en nuestra piel. Me atrapaste en una estrella y ahora titilo abrazada a la senda que dejaste olvidada en la clara noche del amor.

Te tengo.

Me duele el cuerpo de no tener tus caricias, me falta el aire de no tomar tu oxigeno. Y me abrazo en tu ausencia al silencio de mis días, a las sombras de mi alma a la soledad de mi refugio. Y te tengo entre mis versos dibujando sentimientos y en la piel de mis sueños respirando el deseo.

Yo.

Mi cuerpo de mujer es el paseo de tus sentidos, tu retrato de caricias, el sendero de tus retinas, tu fuente de vida. Mi cuerpo de mujer tatúa versos en tu piel, sueña en tu noche, agita tu deseo, atrapa tus ansias. Mi cuerpo de mujer provoca tu mirada, enciende tu pasión, humedece tu cuerpo y se viste en mi poema.

Aún así...

He soltado tu mano mientras mi corazón grita que te quedes, y he dejado que tus pasos se borren en la distancia. Podría culpar al mundo por alejarte de mí, pero me estaría engañando, diría que es el destino, pero me estaría mintiendo. Abrazaré las esperanzas de volverte a ver; seguro será en mucho tiempo, o quizás en muy poco, no lo sé. Miraré al infinito para crearte en el espacio, traeré a mi mente los más maravillosos recuerdos para alimentar mi alma con tus sonrisas. Y si la noche esta nublada tan sólo cerraré mis ojos para escuchar los susurros de tu voz cuando suavemente me hablabas al oído. Al amanecer enviaré a los pájaros para que te despierten con sus dulces cantos y te bañen las suaves brisas de los días cálidos. Yo sé que los sueños no se cumplen, pero aun así seguiré soñando para no vivir la realidad de un mundo sin ti; sin tus caricias, tu mirada, tus palabras y tus sonrisas. Viviré dormida para poder tenerte a mi lado, y cada vez que despierte crearé el mundo que conti…

Una vieja soledad

No queda una hoja en blanco, escribo dejando un rastro de versos, con mis pasos al andar... voy tejiendo al vivir, con un hilo de sonrisas tristes e incompletas. Escribo mi historia sin terminar, esquivando los dardos del desamor... mi alma cual cometa, vuela fuera de mi buscando su mitad perdida. Canto canciones viejas, románticas y tiernas que avivan heridas... amo una figura masculina que no puedo tocar.... viajo en mi esencia, anhelando su presencia. Camino incansablemente, en mi interminable viaje, de peregrina desterrada, de un país enamorado. Voy viviendo una pasión, una carga de emoción, que crece cuando amanece, y no para de crecer cuando anochece.... aunque no estoy sola, me acompaña una vieja soledad.

Me dejaste.

Un recuerdo colgado en el perchero y el aire perfumado de tu ausencia en el rincón más solitario de la sala y una sonrisa en la terraza. Me dejaste un suspiro de colores en la cama y el aroma de tu pelo en mi almohada. Me dejaste...El aire, el respiro, el aliento de tu boca, el sudor de tus caricias y el rostro de tu éxtasis en el espacio y en las cortinas de mi casa. Me dejaste en las paredes del pasillo, tu mirada, tus ojos, tus palabras, que aún se escuchan en la sala. Me dejaste también tu cara... Tu cara dibujada con tus besos, que camina entre muebles y lámparas como un silencioso amor tan sistemático que me martiriza y amenaza y no puedo dejar de aceptar que me domina y me daña. Porque tu estás muerto en el mundo incognoscible y yo estoy viva, muriéndome de amor por los recuerdos tuyos que habitan en mi casa.

Perdón y olvido.

Se que como humanos, todos erramos, la confusión a veces trae desconfianza, nos sentimos heridos y olvidados, a causa del dolor perdemos la esperanza.Es de humano la debilidad, la imperfección nos caracteriza, nadie vive feliz sin amor, la soledad a todos martiriza. Si bien o mal se nos acerca la persona que nos ama, nos defendemos protegemos al ego que nos reclama... Cuando se ama sinceramente las diferencias salen sobrando, prevalece el amor y se obvia la razón. Amar es brindar atenciones constantes, es un sentimiento que no se puede ocultar y si nos hieren el nos puede sanar  El amor es uno solo aquí, allá y en todo lugar, es entregarse sin condición, son acciones visibles de los sentimientos, no se omite por ninguna razón. El poder del amor verdadero sobrepasa todo entendimiento, es perseverante y complaciente. Mis palabras quizás no tengan sentido, ni hagan reflexionar, pero si acaso te molesta mi forma de pensar recuerda que siempre  amar es perdonar y olvidar.

Un Eco

Quisiera que mis letras tuvieran música y que dejen en el viento clara y trémula huella, un rumor de plegaria y un resplandor de estrella. Que en la tarde tranquila o que en la noche en calma si su música pasa arrullando algún alma, la haga mirar el cielo y pensar conmovida Hay belleza en el mundo y hay dulzura en la vida!

Voy a apagar la luz

Voy a apagar la luz y con ella los recuerdos, acallaré las voces que conspiran en mi mente, que me gritan que te extrañe; me recostaré abrazada a mi almohada y dejaré de mentirle a la vida y a mí misma pues el destino sabe que jamás has de volver. No habrá más sollozos en la oscuridad se han diluido con el atardecer, no habrá más susurros en la noche llamándote a mi lado, hoy apagaré la luz de mi alma para que tu recuerdo jamás pueda encontrarme.